Las 8 causas de la agresividad canina

La agresividad canina es un problema de comportamiento común y grave en los perros. Es también una de las razones que provocan más frecuentemente que sus propietarios busquen ayuda veterinaria.

El término agresión se refiere a una amplia variedad de comportamientos que se producen por varias causas. Prácticamente todos los animales salvajes son agresivos cuando guardan su territorio, defienden su descendencia o deben protegerse a sí mismos. Las especies que viven en grupos, como los perros, también utilizan la agresión y la amenaza para mantener el orden y negociar las interacciones sociales.

Por lo general, este tipo de comportamiento comienza con advertencias y puede culminar en un ataque. Es importante conocer el lenguaje canino  en estos casos y para reconocerlo tendremos que prestar atención a las siguientes manifestaciones por parte del perro:

  • Se muestra tenso, muy quieto y rígido
  • Sonidos amenazantes
  • Lanzarse hacia adelante o cargar hacia el objeto de agresión, sin contacto
  • “Punch” o golpetazos con la nariz
  • Gruñidos
  • Mostrar los dientes
  • Chasquidos de los dientes
  • Marcaje rápido con los dientes, sin dejar huella
  • Mordisco rápido que desgarra la piel
  • Morder con presión suficiente para causar un hematoma
  • Mordida que causa heridas punzantes
  • Morder y sacudir

Los perros no siempre siguen esta secuencia, y repiten a menudo varios de los puntos anteriormente citados de forma simultánea. Muchas veces, los dueños no reconocen los signos de advertencia antes de un mordisco, por lo que lo que perciben es que sus perros de repente pierden el control. Si bien es cierto que puede haber solo segundos entre una advertencia y un bocado, rara vez se da esta conducta sin dar algún tipo de aviso de antemano.

Siempre es necesario un diagnóstico preciso para poder ayudar a nuestro perro si presenta agresividad, pero por lo general, este comportamiento atiende a las siguientes 8 causas:

  1. Agresión territorial: algunos perros atacan y muerden a un intruso, si perciben que su territorio está siendo invadido.
  2. La agresión por protección: los perros pueden mostrar un comportamiento agresivo cuando piensan que uno de sus miembros de la familia o amigos está en peligro.
  3. Agresión posesiva: muchos perros muestran la tendencia a proteger sus pertenencias de los demás, tanto si las necesitan como si no.
  4. Agresión por miedo: un perro miedoso o ansioso puede llegar a ser agresivo si se siente inseguro, acorralado o atrapado.
  5. Agresión defensiva: motivado por el miedo, los perros agresivos – defensivos deciden que la mejor defensa es un buen ataque.
  6. La agresión social: un perro que se percibe a sí mismo como dominante en jerarquía puede mostrarse agresivo para conservar su estatus o posición social.
  7. Agresión por dolor: un perro de carácter apacible y amable puede mostrarse agresivo motivado por el dolor.
  8. Agresión por competición sexual: los perros machos pueden competir entre ellos por la atención de las hembras en celo, y del mismo modo las hembras pueden competir por el acceso a un macho.

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La determinación de la causa que provoca un comportamiento agresivo es esencial para entender a nuestro perro y buscar una solución adecuada.

Debemos recalcar que la agresión hacia las personas, la agresión hacia otros perros y la agresión hacia otros animales son relativamente independientes de los patrones de comportamiento. Si nuestro perro es agresivo hacia otros perros, por ejemplo, eso no quiere decir sea o vaya a ser agresivo hacia las personas.

Es frecuente hoy día que, en algunas familias, el perro adopte el rol de dominante jerárquico y avise o muerda al resto del clan familiar cuando vea peligrar esa condición. Esta situación sucede, invariablemente, por una mala educación en la fase de crecimiento y para su resolución se hace inevitable contar con la ayuda de un etólogo o un adiestrador cualificado que consiga revertir su estatus.

Trabajaremos siempre conjuntamente con nuestro veterinario para determinar si la razón de la agresividad de nuestro perro atiende a un problema orgánico o si es meramente comportamental. Instauraremos el tratamiento indicado por él y seguiremos las pautas de un etólogo que nos guíe en su terapia de modificación de conducta, en caso de ser necesaria.

 

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