Glándulas anales de los perros. Todo lo que necesitas saber

Seguro que habréis visto más de una vez a vuestro perro arrastrando o frotándose los cuartos traseros (el culete) por el suelo, avanzado o dando vueltas por toda la casa en esta extraña posición, como si fuera en un “trineo”. Y quizá, muchos de vosotros habréis pensando al verlo así: ¡tiene lombrices! La explicación a este peculiar comportamiento es más sencilla. Os la explicamos aquí.

1. ¿Qué les ocurre?
La explicación es muy simple: es la única forma que tienen de rascarse esa zona y aliviarse el prurito (picor intenso) en la zona anal y la incomodidad que le produce.

El motivo más frecuente de este comportamiento tan característico se suele deber a la obstrucción de las glándulas o sacos anales, que son dos “bolsitas” situadas lateralmente en el orificio anal. Su función principal es la de almacenar una sustancia lubricante que utilizan en el momento de defecar, para conseguir una mejor deposición. Además de este cometido fisiológico, constituyen un “carnet de identidad” para cada perro: por eso cuando dos perros se encuentran, se huelen esta zona tan poco “glamurosa”.

Si todo funciona bien, la secreción que producen se elimina con el paso de las heces a través del ano; no obstante, su inflamación e infección son relativamente frecuentes y puede ocurrir bien por idiosincrasia del animal, por heces demasiado blandas, o porque la secreción es demasiado densa. Cuando esto sucede, el animal siente picor, dolor de moderado a intenso, y una gran molestia: suele intentar lamerse el área con frecuencia y se arrastra por el suelo “en forma de trineo” e incluso gira sobre el ano buscando alivio.

Glándulas anales de los perros. Lo que necesitas saber

 2. ¿Cómo ayudarles?
Se trata de un diagnóstico sencillo para vuestro veterinario, quien procederá a una exploración y al vaciado y limpieza de las glándulas, quedando así el perro totalmente aliviado.

Si no hacemos esta visita al profesional y lo dejamos pasar, se puede producir una infección severa, un absceso o una fístula, y podría ser necesaria una intervención quirúrgica. Si el perro es propenso a sufrir impactación en sus sacos anales es beneficioso adaptar su alimentación, aportándole un mayor contenido en fibra para dar más volumen a las heces, ayudándole así a prevenir y evitar en lo posible este problema.

En las razas o perros de pelo largo o tupido hay que procurar que la higiene en la zona anal sea escrupulosa, y, si se puede, que esta se encuentre libre de pelo, ya que la molestia también puede deberse a la acumulación de pelo o materia fecal atrapada en el pelaje, que produce irritación y picor.

Otras veces la causa se debe a parasitosis, sobre todo las provocadas por la tenia Dipylidium Caninum. Sus segmentos pueden quedar adheridos a la zona anal provocando un intenso prurito, que los animales intentarán aliviar arrastrando el ano contra el suelo.

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