Cómo realizar una transición alimentaria segura en 3 pasos

Cuando se trata de introducir un nuevo pienso en la alimentación de nuestro perro (porque entra en otra fase de la vida, por cambios en su estado fisiológico, modo de vida o cualquier otra circunstancia), es conveniente seguir unas pautas para que este proceso sea bien aceptado por el perro y sobre todo para minimizar o evitar la aparición de problemas intestinales, que suelen frecuentes si el cambio se realiza bruscamente. Te recomendamos la manera más sencilla y eficaz de hacerlo.

1. Un cambio paulatino durante una semana
Se estima que el periodo óptimo para hacer una transición alimentaria de manera segura es de una semana aproximadamente, en la que cada día se va introduciendo el pienso nuevo, mezclado con el que tomaba anteriormente, en una proporción que se va incrementando a medida que avanza la semana, y que concluye hacia el séptimo día en el que el 100 % del alimento es ya es el nuevo.

  • Los días primero y segundo el volumen de la ración se compondrá de un 75% del alimento habitual y un 25% por cierto del nuevo, y se observa cómo recibe el perro el nuevo alimento y si le sienta bien. Si no presenta ningún trastorno digestivo, se continua con el proceso.
  • Los días tercero y cuarto de la semana combinamos un 50% de ambos piensos.
  • Los días quinto y sexto ya incrementamos el nuevo pienso en un 75% dejando tan solo el otro 25% restante del viejo.
  • Y finamente, el día séptimo ya ofreceremos solo el nuevo alimento en su totalidad.

Cómo realizar una transición alimentaria segura en 3 pasos

No hay que alarmarse si por cualquier motivo esta modificación alimentaria se alarga unos días más, lo importante es mantener en la medida de lo posible estos porcentajes en la cantidad total de su ración, para que el perro se acostumbre a la palatabilidad del nuevo alimento y se favorezca su tolerancia digestiva. Si no se hace así existe el riesgo, alto y frecuente, de que aparezcan vómitos, diarreas y a veces un rechazo al nuevo alimento.

2. Si es un cachorro, cada uno en su momento
Hay que saber que no todos los cachorros realizan el cambio de alimentación a la misma edad. Entre otros factores influye el ritmo de crecimiento. Como ya hemos comentado en otros posts, los cachorros de razas de pequeño tamaño llegan a la madurez bastante antes que los de razas grandes o gigantes; así los cachorros de Yorkshire Terrier, por ejemplo, suelen llegar a la etapa adulta hacia los siete o nueve meses de edad, mientras que los cachorros de razas gigantes son los que tienen el ritmo de crecimiento más lento, y suelen completar su total desarrollo hacia los dieciocho o veinticuatro meses de edad. En esta etapa es vital acostumbrarles correctamente al nuevo alimento, para que este cambio no les cause estrés. Para saber más pincha aquí .

A algunos propietarios les gusta realizar esta adaptación humedeciendo ambos alimentos con un poco de agua tibia, si el cachorro está acostumbrado a ingerirlo así, se puede hacer en los primeros días hasta que se acostumbre a tomarlo seco. A veces, esto también es necesario en los perros de edad avanzada, que necesitan un poco de ayuda extra para los cambios

3. Asegurarnos de hacerlo en todas las tomas
Si tenemos el hábito de dividir su ración diaria en varias tomas (recomendable a todas las edades pero fundamental en los perros jóvenes y mayores, para evitar la sobrecarga digestiva), es importante que recordemos mezclar ambos alimentos en las proporciones indicadas en cada toma, para llevar un control total sobre la transición y asegurarnos de hacerlo correctamente, y por lo tanto no es conveniente seguir el método de alimentarlos a libre demanda (Ad libitum). 

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