Reacciones alérgicas al pienso.La importancia de la proteína de pluma y los omega3

Algunos de los signos más claros y comunes de reacciones adversas al alimento son las alteraciones o problemas cutáneos como prurito, descamación, eczemas, enrojecimiento, etc. Si observa algo así en su perro es muy posible que tenga un problema de sensibilidad digestiva, intolerancia alimentaria o alergia a determinadas proteínas. Se trata de un problema frecuente en muchos perros, y el correcto manejo nutricional es indispensable para que el perro recupere su bienestar.

Para estos casos, es importante aportar una alimentación específica porque va a ser necesaria para la futura recuperación del perro. Se necesita un pienso completo especialmente diseñado para este tipo de situaciones, por:

– La analergenicidad de sus fuentes de proteína
– La digestibilidad de sus ingredientes
– El efecto antiinflamatorio natural que aportan los ácidos grasos omega 3

Cuando nos encontramos ante una alergia alimentaria, procederemos de dos maneras:

 1.- Por un lado realizaremos los test para identificar el alergeno, que siempre es una proteína que ha provocado la reacción de hipersensibilidad y cuya estructura ha “memorizado” el sistema inmune para reaccionar con virulencia cada vez que el perro ingiera esa proteína.

2.- Y por otro lado podemos utilizar un pienso hipoalergénico o analergénico para evitar los síntomas mientras identificamos el agente y a posteriori, si es necesario, durante el resto de la vida de nuestro perro.

¿Qué diferencias existen entre un pienso hipoalergénico y otro analergénico?
Los productos hipoalergénicos, los más comunes en el mercado, se basan en emplear como fuentes de proteína ingredientes poco utilizados en nutrición canina y, por lo tanto, poco susceptibles de provocar alergias. Se utilizan por ejemplo el pato, el salmón o el pavo en lugar de los habituales, como el pollo, la carne de vacuno o de porcino. El problema es que al popularizarse su uso, en poco tiempo pueden aparecer también alergias a estas fuentes de proteína menos comunes.

La solución más innovadora se fundamenta en utilizar la tecnología para, además de utilizar nuevas fuentes de proteína, asegurarnos de que estas no son provoquen la reacción alérgica, ya que el sistema inmune que ha desarrollado previamente anticuerpos contra una determinada proteína, no es capaz de reconocerla al romperla en trozos muy pequeños, que imposibilitan el reconocimiento de la proteína en cuestión por los receptores de los anticuerpos. Para conseguirlo se utilizan procesos mecánicos, térmicos y químicos que rompen las proteínas en péptidos y aminoácidos irreconocibles por el sistema inmune ya que su peso molecular es tan bajo que le resultan “invisibles”.

Esto es lo que hacemos con las plumas de ave. La pluma, compuesta mayoritariamente de una proteína llamada queratina es prácticamente indigestible en condiciones normales, pero tras un proceso de hidrólisis térmica y enzimática, utilizando proteasas muy similares a las que tenemos en nuestro aparato digestivo, se rompe en aminoácidos y péptidos de altísima digestibilidad (superior al 90 %) y además con un nivel bajísimo de cenizas al no contar con minerales en su composición.

Por tanto, utilizando pluma hidrolizada de bajo peso molecular conseguimos “burlar” al mecanismo desencadenante de la alergia alimentaria, consiguiendo evitar el malestar y los síntomas cutáneos y digestivos que ésta origina.

Las dosis altas de ácidos grasos omega3 provenientes del aceite de salmón y el krill aportan un notable efecto antiinflamatorio natural al producto, muy importante para aliviar los síntomas cutáneos pruriginosos y la inflamación y el dolor, también ayudan en casos de alergias no alimentarias como las de origen atópico o de contacto.

Al disminuir tanto el peso molecular de la proteína, el organismo de nuestro perro es incapaz de detectar como “agentes extraños” a esas proteínas con lo cual la respuesta alérgica no se produce. Es lo que se conoce como “engaño inmunitario” al propio sistema inmune del perro. El objetivo de este avance nutricional es que los anticuerpos del perro no sean capaces de reconocer esas proteínas que desencadenarían la reacción alérgica.

 

La digestibilidad:

Además, el proceso de hidrólisis de la proteína favorece la biodisponibilidad a nivel intestinal de los aminoácidos esenciales.

De forma natural, la proteína de pluma como ingrediente es indigestible, sin embargo tras el proceso de hidrólisis térmica y enzimática, su cadena de proteína se rompe en pequeños trozos (péptidos y aminoácidos), que, además de evitar las reacciones alérgicas, al ser irreconocibles por los anticuerpos, incrementarán sobremanera su digestibilidad, dado que los aminoácidos se absorben más fácilmente a nivel intestinal y su biodisponibilidad se incrementa. Es por ello, por lo que, paradójicamente, mediante este proceso una proteína absolutamente indigestible como la queratina, que conforma la pluma, se transforma en una de las fuentes de proteína más digestibles que existe, al romperse por hidrólisis en estos péptidos y aminoácidos que tienen un altísimo valor nutricional.

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