Las 5 posibles enfermedades de la sangre en los perros

Las 5 posibles enfermedades de la sangre en los perros

Las patologías que afectan al torrente sanguíneo son afecciones que se presentan con frecuencia en nuestros perros, y a veces con características similares a las de las personas. De carácter más leve o fácilmente manejables hasta otras que pueden comprometer la salud y el bienestar de nuestra mascota, todas ellas requieren diagnósticos tempranos y tratamientos específicos que, gracias a los avances de la medicina veterinaria, son cada vez más precisos y eficaces. Te presentamos las enfermedades de la sangre más comunes.

1. Anemia
Las anemias se caracterizan por presentar una disminución notable en el torrente sanguíneo del número de glóbulos rojos, también llamados eritrocitos o hematíes. Las hay anemias de diversos tipos y diferente etiología. La mayor parte de ellas se deben a una destrucción masiva de glóbulos rojos (hemólisis) o a una menor producción de estos. Esta disminución significativa de glóbulos rojos puede deberse a múltiples causas como el sangrado del tracto intestinal, algunas enfermedades infecciosas, infestación por pulgas o garrapatas o por una pérdida de sangre tras una herida severa o accidente, por ejemplo.

La misión fundamental de los glóbulos rojos es el transporte de oxígeno a los diferentes tejidos del organismo, por ello los síntomas más comunes de la anemia son la debilidad, la letargia, la pérdida de apetito y el color rosado o blanquecino de las encías y la lengua.

Dependiendo del motivo que desencadena la anemia y de su tipo, el veterinario instaurará el tratamiento adecuado.

2. Hemofilia
Se trata de una enfermedad hereditaria provocada por un gen ligado al sexo, que se caracteriza por un trastorno en la coagulación de la sangre, -una disminución de la actividad de un factor de coagulación- y que se manifiesta con hemorragias (de severas a graves) que pueden llegar a resultar muy difíciles de atajar. La transmisión de la hemofilia B es un rasgo recesivo del cromosoma X, por tanto está ligada al sexo, en el que las hembras son las portadoras y los machos son los que tienen más probabilidades de padecerla, ya que solo poseen un cromosoma X.

Si la madre de un cachorro macho es portadora de la enfermedad es el cachorro de este sexo (XY) el que se verá afectado, y su hermana de camada podrá ser portadora de la enfermedad pero sus posibilidades de desarrollarla serán exiguas al poseer dos cromosomas XX (uno de su padre y otro de su madre); para que una hembra padezca hemofilia debe heredar ambos cromosomas X con el gen mutado.

Dado que se trata de un trastorno genético, es muy importante tanto los machos afectados como las hembras portadoras o afectadas no se reproduzcan, para no perpetuar la enfermedad en sus descendientes. La manera más eficaz de diagnosticar la enfermedad tempranamente es mediante un test genético, ya que a menudo muchos propietarios se dan cuenta de que poseen perros hemofílicos tras ser atendidos en el veterinario a causa de alguna herida, o un trauma. La hemofilia se da con frecuencia tanto en numerosas razas de perros como en perros mestizos.

Las 5 posibles enfermedades de la sangre en los perros

3. Enfermedad de von Willebrand
Estamos ante otra patología sanguínea de carácter hereditario en los perros. A grandes rasgos, se trata de una anomalía causada por una deficiencia en el ‘factor von Willebrand’ (FVW), que es una glicoproteína que existe en la sangre, imprescindible para la coagulación de las lesiones vasculares. La ausencia de este factor provoca una unión anormal de las plaquetas, por lo que el perro tendrá un sangrado excesivo, incluso cuando se produce pequeños rasguños.

Existen 3 tipos de esta enfermedad, establecidos en orden de menor a mayor gravedad, y algunas de las razas en las que se ha observado una mayor incidencia de casos (dependiendo del tipo) son el Dobermann, Golden Retriever, Airedale Terrier, Caniche, Pastor Alemán y Akita Inu, entre otras.

En el tipo menos severo (1) los perros diagnosticados pueden llevar una vida normal, con cierto control de los entornos en los que viven. El tipo medio (2) y el más grave (3) requieren una vigilancia más intensa, dado que se pueden producir episodios hemorrágicos frecuentes.

Dado que no existe un tratamiento curativo de esta patología, un diagnóstico correcto y un seguimiento veterinario son imprescindibles para la salud del perro, especialmente a tener en cuenta si nuestro amigo debe pasar por el quirófano por cualquier circunstancia. Exactamente igual que decíamos en la hemofilia, si descubrimos ejemplares portadores de esta enfermedad tras una analítica específica, no debemos utilizarlos para la cría.

4. Leucemia
Es un tipo de cáncer que afecta a los glóbulos blancos de la sangre (leucocitos). Es fácil de diagnosticar mediante un análisis de sangre, en el que se detecta un fuerte incremento del número de glóbulos blancos (leucocitosis), y si fuera necesario, también a través de una biopsia de médula ósea. Esta enfermedad posee la gravedad propia de cualquier proceso oncológico maligno y, por ende, supone además un debilitamiento del sistema inmunológico del perro, y por tanto una gran facilidad para contraer otras enfermedades.

Existen diferentes tipos y estadíos de la patología, y el único tratamiento se basa en la quimioterapia, que si bien con frecuencia no consigue atajar el desarrollo fatal de la enfermedad, sí es fundamental para mantener la calidad de vida y la salud de nuestro perro, pero, como en todos los tipos de cáncer, es muy importante la detección precoz, al igual que ocurre en las personas.

5. Linfoma o linfosarcoma
Es un tumor que afecta al sistema linfático del perro (que es una “barrera” de defensas del organismo) y a los linfocitos, un tipo de glóbulos blancos que se encuentran en la sangre y en los ganglios linfáticos y que son los responsables de la respuesta inmune frente a enfermedades. Se produce cuando las células linfáticas (en glanglios, bazo, u otro órgano con tejido linfoide) sufren una mutación y dar origen a una proliferación maligna de linfocitos. Se suele presentar en perros con edades comprendidas entre los siete y doce años de edad.

¿Se pueden hacer transfusiones de sangre a los perros?
, es una práctica veterinaria que se realiza (tanto en perros como en gatos), cuando es necesario, especialmente en urgencias y cuidados intensivos, o como terapia en casos severos de anemia; existen bancos de sangre veterinarios en numerosos lugares del mundo. En España el primero se creó hace casi una década. Los donantes, voluntarios al igual que ocurre en los seres humanos, deben cumplir una serie de requisitos: ser animales clínicamente sanos, con una edad inferior a siete u ocho años, y con un peso de unos veinticinco kilos aproximadamente. En cada extracción se tipifica además el grupo sanguíneo del donante: los perros tienen ocho grupos y los gatos tres.

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