La alimentación a libre demanda en los perros

Seguro que a todos nos ha surgido más de una vez algunas dudas cuando le damos a comer a nuestro perro: ¿podemos dejar la comida a su libre disposición?, ¿es conveniente?, ¿lo estaré haciendo mal?

Básicamente hay tres maneras de alimentar a nuestro perro:

  1. A libre disposición o Ad libitum: la comida está disponible en todo momento y no podemos controlar cuándo y cuánto come nuestro perro, que se alimentará cuando sienta picos de hambre.
  2. Por tiempo limitado: la comida está disponible por un espacio de tiempo limitado y más tarde se retira.
  3. Cantidad limitada: ofrecemos una cantidad limitada, correspondiente a su ración diaria. Nosotros elegimos el momento y el espacio de tiempo necesario.

 

La alimentación a libre disposición es, sin duda, la opción más fácil para los propietarios. Simplemente hay que llenar el comedero y rellenar cuando se esté agotando la comida. Pero, en este caso, lo más fácil para nosotros está en conflicto con lo más conveniente para nuestro perro. Veamos por qué:

  • Los perros que son alimentados de esta manera están en un alto riesgo de padecer sobrepeso, con el consiguiente peligro para su salud. No solo comerán cuando tengan hambre, también cuando se sientan aburridos o incluso frustrados por cualquier situación.
  • Además se reduce nuestra capacidad para observar cuánta cantidad de comida ingiere nuestro perro. Una pérdida de apetito es uno de los primeros síntomas de muchas enfermedades. Es posible que cuando lo notemos, la enfermedad haya progresado ya más allá de un punto crítico, y, como sabemos, la importancia de un diagnóstico precoz es vital para un tratamiento exitoso.
  • En el caso de los cachorros, especialmente en los de razas grandes, la alimentación ad libitum es incluso más peligrosa, ya que una ingestión excesiva provoca un crecimiento demasiado rápido y consecuentemente un mayor riesgo de padecer patologías estructurales, óseas y articulares.
  • También cuenta el factor conductual. Suministrar cada toma con una ración adecuada al tamaño, edad y condición corporal de nuestro perro es muy importante para su correcta educación en hábitos alimentarios. De esta manera no se convertirá en un adulto con apetito caprichoso y además reforzaremos el importante vínculo perro-dueño, ya que para él seremos quienes le damos su comida, con lo que se sentirá dependiente y agradecido con nosotros.

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  • Por último, dejar gran cantidad de comida junta, o en el exterior, no es muy higiénico. ¡El perro no va a ser el único en aprender dónde encontrar comida! Insectos, roedores y bacterias, por ejemplo, tendrán el alimento también a su disposición. La probabilidad de contaminación o deterioro de la comida es también mayor.

La mejor manera de alimentar a nuestro perro es mediante una combinación de cantidad limitada y tiempo limitado. Determinaremos la cantidad de comida que necesita para mantener una condición corporal ideal y la ofreceremos una o dos veces al día, según sea nuestra rutina. Si no ha acabado la comida en 15 a 20 minutos, la recogeremos y no ofreceremos más hasta la siguiente comida programada regularmente.

Usando este método, notaremos cualquier variación fuera de lo normal, evitaremos caprichos, mantendremos a nuestro amigo en un peso óptimo y reforzaremos nuestro vínculo con él.

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