El golpe de calor en perros ¿Qué hacer?

Ahora que suben las temperaturas y el verano se acerca, debemos tener cuidado para que nuestro perro no sufra un golpe de calor. El golpe de calor es una emergencia y requiere tratamiento inmediato, pues supone un grave riesgo para su vida.

Los perros no tienen la capacidad de sudar, excepto en un pequeño grado a través de las almohadillas de las patas, por lo que no toleran altas temperaturas ambientales. Para regular su temperatura recurren al jadeo, intercambiando aire caliente por aire fresco. Cuando la temperatura del aire está cerca de la temperatura corporal, la refrigeración por jadeo no es un proceso eficiente.

¿Cuándo puede existir un riesgo de golpe de calor?

  • Si dejamos al perro dentro de un coche cuando hace calor
  • Si realiza un ejercicio vigoroso en clima caliente y húmedo
  • Si sometemos a las razas braquicéfalas, como un bulldog o carlino, a altas temperaturas
  • En el caso de enfermedad cardíaca o pulmonar que interfiera con la respiración eficiente
  • Si está confinado, sin sombra ni agua fresca

El golpe de calor se inicia con fuertes jadeos y dificultad para respirar. Aparece cuando la temperatura corporal sobrepasa los 42ºC.  La lengua y las mucosas presentarán un color rojo brillante para terminar siendo cianóticas o azuladas por la deficiente oxigenación de la sangre.  La saliva se vuelve espesa y el perro a menudo vomita. El ritmo cardiaco aumenta y aparece debilidad o astenia. El perro se vuelve progresivamente inestable  y puede resultar en colapso, convulsiones, coma y la muerte, que  sobreviene rápidamente.

Como medidas de emergencia,  debemos enfriar al perro de inmediato. Lo retiraremos de la fuente de calor y lo sumergiremos o mojaremos en agua fría. Tomaremos y monitorizaremos su temperatura rectal cada 10 minutos para comprobar su evolución, e intentaremos que beba agua fresca. Cuando llegue a 39ºC, debemos detener el proceso de enfriamiento, pues podemos inducir una hipotermia y un shock.

Seguidamente hay que llevarlo urgentemente al veterinario, pues las consecuencias de la hipertermia pueden incluir insuficiencia renal, sangrados espontáneos, arritmias o convulsiones que pueden aparecer días más tarde.

Para zonas de altas temperaturas, y recomendables para las razas braquicéfalas robustas que son especialmente sensibles al golpe de calor, existen collares especiales que llevan dentro un gel refrigerante que se enfría unas horas en el frigorífico y le pondremos al perro al salir a la calle en días en que la temperatura exterior supera los 30ºC.

Pero, como siempre, el mejor tratamiento es la prevención. Nunca debemos dejar a nuestro perro confinado en un espacio cerrado a altas temperaturas. En verano evitaremos hacer ejercicio vigoroso con él a horas en las que el calor es mayor, y siempre debemos llevar con nosotros, en los meses de verano, un pequeño suministro de agua para que pueda beber regularmente.

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