El cuidado de la boca de tu perro

Un cuidado apropiado de la boca de tu perro es fundamental para su salud y bienestar; sin embargo a veces no se le presta la atención que merece. Un atención deficiente o no detectar algunos signos de molestias pueden influir en el correcto funcionamiento de su sistema digestivo, del riñón o hígado, entre otras afecciones. Te damos 3 recomendaciones para que su salud bucodental sea óptima.

1. Atentos al aliento.
Es una manera sencilla y directa de percibir que la boca de tu perro puede no estar todo lo sana que sería deseable. Una halitosis continuada te puede indicar que trastornos como la inflamación o infección de las encías (gingivitis) que puede evolucionar hacia una enfermedad periodontal (ocasionando la pérdida de alguna pieza dental si no se trata a tiempo), pueden estar gestándose en la boca de tu perro. Además si tiene molestias en la boca no masticará bien su pienso, e incluso puede presentar falta de apetito o rechazo a su alimento como consecuencia del dolor que le produce comer.

Es conveniente realizar un gesto tan simple y rutinario como examinar regularmente sus encías y dientes, si todo está sano verás que las encías son de color rosado y tienen un grosor normal, sin inflamación ni sangrado, y que los dientes no están flojos y no se mueven, y están exentos de placa bacteriana (esos “acúmulos” de color marrón y de gran dureza que se forman en la base de los dientes). Aquí la educación de tu perro también desempeña una importante función, ya que es aconsejable acostumbrarle desde cachorro a que te permita inspeccionarla de forma natural “sin aspavientos”.

En general, los perros de tamaño pequeño suelen tender a formar sarro y placa con bastante facilidad y precocidad; asimismo la especial conformación del cráneo y mandíbulas de los perros braquicéfalos (chatos) hace que su dientes estén colocados muy juntos, lo que facilita la formación de placa y de sarro. Pero en todos los perros, a partir de los cuatro o cinco años aproximadamente, hay que vigilar su boca y consultar con el veterinario ya que si la formación de placa está avanzada, él valorará si es necesario realizar una limpieza bucal profesional, que suele requerir anestesia.

cuidado de la boca de tu perro

 2. Masticar ayuda
Para ayudar a evitar que la placa bacteriana se “solidifique” calcificándose y formando el sarro de color marrón o amarillento, que a lo mejor ya has visto en los dientes de tu perro, es conveniente que el perro sea alimentado con pienso seco, ya que el diente al penetrar en la croqueta y romperla se ve beneficiado por un ligero efecto de “cepillado” proporcionado por la fricción que ejerce cada croqueta al ser partida y masticada. Y por supuesto, prohibido darle ningún alimento azucarado.

3. Una higiene extra con el cepillo
Es una buena costumbre establecer desde que el perro es cachorro la rutina de cepillarle los dientes de forma regular, para asegurarnos de brindarle una higiene oral completa. A muchos perros no les suele gustar “que les toquen los dientes”, por eso es importante comenzar cuanto antes, acostumbrándoles mediante sesiones muy cortitas a levantarles los labios y tocarles los dientes. No olvides recompensarle si se porta bien, si eres perseverante ¡verás que no es tan difícil!

 Post: La limpieza dental: más importante de lo que pensamos…

Puedes utilizar un cepillo de dientes y la pasta dental que te recomiende tu veterinario, y si, a pesar de tu esfuerzo, finalmente tu perro no está por la labor, bastará con que le pases por los dientes una gasa humedecida envuelta en tu dedo, para limpiarle las encías (que es donde pueden comenzar los problemas) y la base de los dientes.

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