¡Cuidado con el empacho navideño y nuestro perro!

Igual que nosotros solemos cometer excesos culinarios en estas fechas, lo mismo puede pasar con nuestro perro, va a tener muchas más tentaciones y si, en un descuido nuestro, se “zampa” más cantidad de comida de la debida podemos tener un problema.

Es en estas fiestas cuando aparecen los empachos e indigestiones con más frecuencia, lo cual puede conducirnos directamente a la consulta veterinaria.

¿Cómo debemos actuar en estos casos?

1-Prevención: siempre es lo primero en tener en cuenta. Debemos evitar que nuestro perro acceda a nuestra comida o a alimentos que no tenga al alcance habitualmente. No olvidemos, además, que algunos productos inocuos para nosotros pueden resultar nocivos o perjudiciales para ellos, llegando incluso a provocar toxicidad.
Si queremos darle un capricho especial para estas fiestas, debe ser una golosina específica para perros.

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2-Cómo actuar si se ha empachado: si ha comido mucha cantidad de comida, puede sufrir un empacho o indigestión. Debemos intentar averiguar qué ha comido para asegurarnos de que no ha ingerido ningún alimento que pueda resultar peligroso para él, 0000en cuyo caso acudiremos rápidamente a nuestro veterinario.

Es posible que presente malestar, vómitos o diarrea en las horas posteriores a la ingesta. En ese caso, no debemos darle comida por lo menos por un espacio de 24 horas, para dejar que su tracto digestivo vuelva a la normalidad.
Si se trata de una raza o tamaño con predisposición a sufrir torsión de estómago, mantendremos a nuestro perro en reposo  para evitar que esto ocurra.
Los vómitos o diarreas siempre suponen una pérdida importante de líquidos, con lo cual es muy importante mantener un nivel de hidratación adecuado, sobre todo en el caso de cachorros o animales mayores. Para ello le administraremos pequeñas cantidades de agua cada hora y después se la retiraremos, para evitar una gran ingesta que vuelva a provocar vómitos o diarrea de nuevo. También podemos darle una pieza de hielo para chupar, lo cual calmará su sed y puede beber despacio a medida que se vaya derritiendo.
Transcurridas 24 horas, si los vómitos o diarrea han remitido, podemos reintroducir la dieta poco a poco, en pequeñas cantidades, hasta que en 2 o 3 días esté comiendo ya su ración habitual.

3-Cuándo acudir a nuestro veterinario: en caso de que no se resuelva el cuadro o presente vómitos o heces sanguinolentas, acudiremos rápidamente al veterinario.

Debemos, además, descartar otros problemas si aparece dolor abdominal como una pancreatitis, frecuente tras grandes empachos o comidas muy grasas.
Ante signos de dilatación-torsión de estómago, solicitaremos asistencia veterinaria con carácter urgente.

 

 

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