8 puntos clave para que tu perro baje de peso

El exceso de comida y el poco ejercicio pueden provocar un aumento de peso en nuestro perro. Como sabemos, ello conlleva consecuencias negativas directas en lo que a su estado de salud se refiere. Es entonces cuando debemos tomar medidas y poner a nuestro amigo a dieta. Para ello, os dejamos estos consejos que nos ayudarán a conseguir su peso ideal de nuevo.

  1. Más ejercicio: el ejercicio quema calorías y evita que nuestro perro coma por aburrimiento. Paseos extra, juegos de búsqueda, pelota, frisbee, etc, promoverán que nuestro amigo se mueva más y reduzca su peso, además de ejercitarse. Debemos, eso sí, adaptar el tipo e intensidad del ejercicio a su condición física y edad.
  2. Usa el vaso medidor: es imprencindible para controlar la cantidad real de comida y reducir la dosis diaria recomendada.
  3. Alimentarlo más a menudo: para evitar nerviosismo u obsesión con la comida si siente apetito, podemos repartir la toma diaria en dos o tres de menor tamaño. Además, se mantendrá el nivel de azúcar en sangre más estable a lo largo del día, por lo que su cuerpo tiene menos probabilidades de almacenar calorías adicionales y sentir “picos” de hambre.
  4. ¡Menos golosinas! Las chucherías o golosinas con las que premiamos a nuestro perro son calorías extra. Debemos reducir su consumo y sustituirlas por premios “light” bajos en calorías. Si utilizamos la comida como incentivo para su educación o adiestramiento, o simplemente nosotros o alguna visita se ha “pasado” con las chuches, restaremos la cantidad ingerida a su ración diaria.
  5. No dejemos comida a su alcance. Muchos perros no saben cómo autorregularse, por lo cual debemos alimentarlos con cantidades  específicas en momentos específicos.  Si tras 20 minutos no ha consumido su ración, retiraremos su comedero hasta la siguiente toma. En todo momento nuestro perro tendrá agua fresca a su alcance.


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6-¡Mantenerlo fuera de la cocina! Las sobras de la mesa o la comida que cae accidentalmente en el suelo suelen convertirse en kilos extra. Mantengámoslo en otra habitación mientras cocinamos y así, además de no “picar” algún alimento extra se obsesionará menos con la comida

7-Elijamos la dieta adecuada. Consultemos a nuestro veterinario sobre cuál es la dieta más recomendable para nuestro perro en base a su peso y edad, actividad física, o cualquier otra condición a tener en cuenta. Recordemos que una alimentación “light” no supone una nutrición deficiente, sino una alimentación completa adaptada a su programa de reducción de peso.

8-Control de peso. La única forma de controlar la evolución de un programa de control de peso es pesar a nuestro perro regularmente en la misma báscula, y, a ser posible, a la misma hora del día. Nuestro veterinario anotará su progresión y podrá adaptar su programa individualizado de una manera objetiva.

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