5 consejos para limpiar las orejas a tu perro

Aunque deben ser revisados de manera regular a lo largo de toda su vida,  los oídos de nuestro perro necesitan un mantenimiento e higiene regular para mantenerse sanas. Os dejamos cinco consejos básicos para hacerlo correctamente.

  1. Un poco de anatomía: debido al diseño sinuoso, con curvas, del  oído de un perro, es fácil para los parásitos, bacterias y levaduras crecer y prosperar en estos conductos.  Del mismo modo, pueden acumularse en los pliegues del conducto auditivo externo. Las infecciones pueden ser el resultado de los desechos atrapados, acúmulo de suciedad, o cuerpos extraños. Los perros con alergias son especialmente vulnerables, como lo son los perros con orejas caídas.

 

  1. Cuidados rutinarios: el mantenimiento de la higiene de los oídos debe ser rutinario. Esto es especialmente importante para los perros que producen cerumen excesivo o que tienen mucho pelo en el conducto auditivo.
    Comenzando desde el exterior y hacia el interior, limpiaremos todas las áreas de la oreja a las que se puede  llegar fácilmente. Para ello utilizaremos una gasa empapada, bien en aceite mineral, bien en peróxido de hidrógeno, o en un producto comercial específico para la higiene auricular si nuestro veterinario así nos lo aconseja.
    Limpiaremos la superficie interior de la solapa de la oreja del perro (la parte que se puede ver con facilidad). Una vez que esté limpio, con una nueva gasa limpiaremos la zona visible del oído, sin empujar más allá donde notemos resistencia.
    Si la gasa está  muy sucia, la cambiaremos tantas veces como sea necesario. Si queremos limpiar la parte más interna o usar bastoncillos, nuestro veterinario nos debe enseñar cómo hacerlo del modo correcto para no causar lesiones.
    Debemos evitar introducir gasas o bastoncillos si sospechamos de la presencia de un cuerpo extraño, pues podemos causar una lesión. En este caso, nuevamente, debemos acudir a nuestro veterinario.
    También en nuestro centro habitual nos indicarán cuál es la frecuencia habitual para no causar irritación en orejas o conducto auditivo

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  1. Presencia de pelo: si el canal auditivo de nuestro perro presenta pelo abundante, nuestro peluquero canino debe recortarlo o arreglarlo cada pocas semanas para evitar la acumulación de suciedad y la formación de nudos, lo cual predispone a la presencia de cuerpos extraños, parásitos u otros microorganismos.
  2. Precauciones especiales: los baños frecuentes y la natación pueden conducir a la irritación o infección de oídos. Para evitar que esto suceda, debemos secar los oídos bien a fondo, sobre todo si hay presencia de abundante pelo.
    Si nuestro perro es propenso a las infecciones del oído, existen soluciones  comerciales especiales  que ayudan  a que se evapore toda el agua atrapada en el interior.
    Tras los paseos, especialmente en verano y en perros de orejas caídas, inspeccionaremos los oídos en busca de cuerpos extraños, fundamentalmente espigas.
  3. Señales de peligro: acudiremos al veterinario si notamos cualquiera de los siguientes síntomas, indicativos de una posible otitis:
  • Secreción abundante del oído, o de color oscuro
  • Mal olor
  • Enrojecimiento
  • Hinchazón
  • Piel caliente
  • Sacudidas frecuentes de la cabeza
  • Cabeza inclinada hacia un lado
  • Frotamiento de las orejas contra objetos o el suelo

 

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