3 puntos clave en la nutrición del cachorro

Si acaba de llegar un cachorro a casa, es lógico que te surjan dudas con todo lo relacionado con su cuidado y bienestar. La alimentación es uno de los factores decisivos en esta etapa crucial en la vida del perro, ya que de un desarrollo óptimo dependerá su salud futura, para convertirse en una adulto sano y fuerte. Tener en cuenta estos tres aspectos te puede ayudar.

1. Horarios, cantidades y transición alimentaria
Es aconsejable mantener los primeros días rutinas similares a las que tenía el cachorrito antes de llegar a su nuevo hogar, para minimizar el estrés que le supone este momento. Rápidamente se irá acostumbrando a los horarios y circunstancias de su nueva familia. Seguramente nos habrán facilitado un Puppy Box o un poco de pienso del que ha estado comiendo hasta ese momento. Si vamos cambiarle la alimentación, es importante introducirla en pequeñas dosis, de forma gradual, mezclándolo con el anterior, si es posible, para evitar problemas gastrointestinales

Es importante seguir las recomendaciones del fabricante en cuanto a la cantidad diaria que debe ingerir el pequeño, así como el número de tomas. Por lo general, la ración diaria va aumentando progresivamente, a medida que el cachorro crece, hasta que llega al 90% de su desarrollo definitivo.

Hasta hace poco se tendía a pensar que lo mejor era que un cachorro completase su crecimiento lo más rápidamente posible, que estuviese fuerte y rellenito e, incluso, se solían prescribir pastillas de calcio para su “correcto crecimiento” o para que “levantase las orejas”. Estudios posteriores demostraron lo equivocadas que estaban estas prácticas. Hoy tenemos contrastado que para sus huesos y articulaciones es fundamental un crecimiento controlado, lento y armónico.

No todos los cachorros son iguales, pero como orientación se puede recomendar que hasta que el cachorro tenga cuatro o cinco meses es conveniente fraccionar la cantidad diaria recomendada en tres o cuatro tomas, dependiendo también de nuestros horarios, pero siempre procurando que sea a la misma hora. A partir de entonces, y hasta que finaliza su desarrollo, se aconseja una, o mejor dos tomas, al día.

Es importante respetar la cantidad diaria de alimento determinada, ya que -especialmente en los perros de tamaño grande o gigante-, la ingesta de mayores cantidades de pienso que las que le corresponden suelen producir un crecimiento acelerado u obesidad, que pueden provocar alteraciones estructurales, óseas y articulares. No es nada recomendable alimentar a un cachorro “a libre disposición”.

Favorecer su desarrollo cognitivo
Los cachorros no solo necesitan nutriente específicos para completar su desarrollo físico de una manera armónica y segura. Esta es la etapa del decisivo aprendizaje, cada día se abre el mundo para ellos: explorar, recibir las bases de educación, jugar, relacionarse con su entorno, satisfacer su curiosidad, etc.. Todo ello supone un gran desafío mental para su cerebro y la alimentación puede ayudarles. Es muy aconsejable que su pienso esté enriquecido con el ácido graso Omega3 DHA, procedente del aceite de pescado, contribuye al desarrollo del sistema cognitivo del cachorro y mejora la capacidad de aprendizaje.

Digestibilidad y protección
Una de las necesidades básicas para los cachorros es que su pienso sea de excelente digestibilidad, para contribuir así a una buena salud de su aparato digestivo. El aporte de arroz (carbohidrato) como fuente de energía favorece notablemente el funcionamiento del tracto gastrointestinal, ya que el arroz es un nutriente de alta digestibilidad y que al no contener gluten, posee una baja incidencia de reacción alérgica en los perros, con lo cual minimiza la aparición de intolerancias y alergias alimentarias.

Como el sistema inmunitario de los pequeños aún es frágil y no está completamente maduro, es clave protegerlos con el aporte de nutrientes antioxidantes (procedentes del té verde y de cítricos), que desempeñan un papel esencial para la protección de las células contra la acción de los radicales libres y el fortalecimiento de su sistema inmunitario.

La piel es el órgano más grande del perro, por ello proteger la integridad de la barrera cutánea es muy beneficioso para la salud del cachorro, y para conseguirlo es recomendable que su alimento aporte nutrientes específicos como el zinc y la biotina, que además favorecen la fortaleza y salud del pelaje.

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