Las 3 cosas que hay que saber sobre la sarna demodécica en perros

La demodicosis o sarna demodécica es una enfermedad dermatológica que afecta a perros y gatos, producida por un sobrecrecimiento de un ácaro llamado Demodex canis. ¿Por qué se produce? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Cómo se cura?

En perros sanos, estos ácaros viven, en número reducido, en los folículos pilosos y su sistema inmunitario se encarga de mantenerlos “a raya”.  Sin embargo puede ser que, por algún motivo, el organismo pierda ese control, los ácaros se multipliquen y alcancen un gran número, tanto en los folículos pilosos como en la piel, en ese caso el perro resultará afectado.

  1. ¿Es contagiosa? La sarna demodécica no es contagiosa, pero los perros jóvenes o cachorros pueden adquirir los ácaros procedentes de la madre, durante la lactación, a través de la leche.
  2. ¿Cómo se presenta? La demodicosis puede presentarse localmente, de forma generalizada, afectando a grandes áreas del cuerpo del animal o solamente en las patas, la llamada pododemodicosis.
    La presentación localizada es la más benigna, y suele manifestarse en forma de áreas alopécicas en la cabeza o en las patas delanteras. Habitualmente remite en el plazo de varias semanas y sin necesidad de tratamiento, simplemente manteniendo una correcta higiene y alimentación que estimule las defensas del perro, si bien se puede acelerar la curación con terapia farmacológica. Afecta principalmente a perros jóvenes o cachorros.
    Si es generalizada es más grave, y pueden verse afectadas áreas grandes del cuerpo del perro. La piel aparece reseca, con tendencia al sangrado, pústulas y costras, con pérdida de pelo y una pigmentación oscura. Es fácil que aparezcan infecciones secundarias que compliquen el cuadro. Suele aparecer en perros menores de dos años, la sarna demodécica juvenil. Ocasionalmente se verá en perros mayores de dos años, llamándose entonces sarna demodécica adulta. En este último caso, deberemos buscar una enfermedad subyacente que debilite el sistema inmune del perro, permitiendo que se presente esta enfermedad. En el caso de la forma juvenil, existe un componente hereditario en el desarrollo de esta afección, por lo cual deberían ser excluidos los perros afectados como posibles progenitores en el futuro.
    Cuando las lesiones se localizan en las patas, afectando incluso a espacios interdigitales o zona plantar se denomina pododemodicosis. Suele ser una infección profunda y difícil de tratar.
  3. ¿Cómo se diagnostica? Según los signos clínicos, se realizará un raspado para demostrar la existencia del ácaro. Sin embargo, esto es difícil y en muchas ocasiones es necesario recurrir a una biopsia de la piel.

 

Nuestro veterinario instaurará un tratamiento adecuado a cada caso, pues muchas veces el cuadro está complicado por infecciones secundarias que hay que tratar también. Hay que comprobar mediante raspados periódicos la evolución de la enfermedad, para poder determinar cuándo ha finalizado el tratamiento.

Una vez más, la alimentación de calidad es clave, pues una nutrición adecuada reforzará el sistema inmune de nuestro perro, ayudándole a combatir la enfermedad.

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