El lenguaje corporal del gato

El gato necesita comunicarse con otros miembros de su especie, con otros animales y por supuesto con los miembros de su hogar; para ello cuenta con un amplio repertorio de “señales” corporales, sonoras y expresiones faciales, además de con los olores. El lenguaje corporal del gato es rico, sutil y complejo. Comprender mejor a nuestro gato, y explicarnos algunos de los comportamientos que nos pueden parecer enigmáticos, sorprendentes o incomprensibles, requiere observación para poder interpretar algunas de estas pautas típicas y comunes de los gatos.

El gato comparte sus emociones a través de sus gestos
En el lenguaje corporal del gato intervienen la postura y actitud que adopta con su cuerpo, la posición y movimientos de su cola, su expresión facial (ojos, los gestos con la cabeza y la posición de las orejas), principalmente, a veces son tan leves que nos pueden pasar desapercibidas.

En este particular “código” felino también hay que estar atentos a las señales vocales: ronroneo, murmullos, gruñidos, siseos, bufidos y las diversas entonaciones e intensidades de sus maullidos, nos proporcionan una buena pista acerca del estado de ánimo y de las intenciones de nuestro gato.

A veces las diferentes posturas y movimientos se suceden y combinan unos con otros a través de cambios muy sutiles y rápidos, según el “mensaje” emocional que desee transmitir el gato en cada situación o ante algún estímulo concreto: seguridad o temor frente a otros congéneres, felicidad o irritabilidad, resolución de un conflicto, deseo de jugar, necesidad de control de su entorno y de mantenerlo estable, situaciones de estrés, relación con su propietario o con otros miembros de la familia, capacidad de acceder al alimento y al agua, etc.

La comunicación también puede variar dependiendo del carácter propio de cada gato (recordemos aquí la importancia de la sociabilización desde edades tempranas), de su modo de vida en el hogar y sobre todo si es el único que tenemos o vive con más gatos en casa.

Algunos códigos de su lenguaje corporal

La cabeza: Si la estira hacia delante desea que lo toquemos, es una especie de saludo e interés hacia nosotros, se siente seguro. Si la agacha puede indicar sumisión, miedo o el preludio de una postura de agresividad.

Las orejas: dada su extrema movilidad, el gato las utiliza para expresar algunas de las siguientes emociones.
1. Erguidas en vertical y en movimiento normal: tranquilidad, calma, curiosidad por su entorno.
2. “Aplanadas” contra la cabeza, en posición horizontal y giradas hacia los lados: temor o actitud de defensa.
3. Inclinadas hacia delante pero en tensión, casi formando ángulo: postura de acecho, alerta, máximo interés por algo.
4. Inclinadas o replegadas hacia atrás o hacia los lados: enfado, irritabilidad, inquietud, estrés y posición de atacar.

La cola:
1. Hacia arriba y recta: felicidad, calma.
2. Baja, o metida entre las patas: tristeza, temor.
3. Hacia arriba pero con la punta curvada como un gancho: amistad aunque a veces con cierta inseguridad.
4. Movimiento rápido y contundente de la cola, cuando está sentado: enfado. Si la mueve suavemente, con pequeños golpecitos, seguramente está feliz y deseoso de jugar.
5. Hacia arriba pero con el pelo totalmente erizado, como “inflada”: agresividad, se siente amenazado por algo. Al erizar todo el pelo de la cola el gato hace que esta parezca más grande, para atemorizar a un posible adversario.

Los ojos:
1. Pupilas abiertas normalmente según la luz ambiente: felicidad y curiosidad.
2. Pupilas entrecerradas o cerradas: enojo, “concentración”
3. Pupilas anormalmente dilatadas: temor, miedo.
4. Ojos entrecerrados: bienestar, serenidad.

El cuerpo:
1. Se frota contra una persona: es una forma de saludo, de conocer a esa persona, a veces, según al postura, está marcando el territorio.
2. Tumbado boca arriba: confía plenamente en ti. En esta postura el gato está totalmente “indefenso” pero no siente ningún temor hacia ti. Seguramente te incite a jugar con él.
3. Lomo arqueado, extremidades muy juntas y en tensión acompañando esa postura, pelo totalmente erizado: agresividad defensiva.

Es importante saber que el gato utiliza todas las partes de su cuerpo simultáneamente combinando expresiones faciales, movimientos del lomo, de la cola, de los bigotes, de los ojos, etc. por lo que interpretar adecuadamente y en cada situación todas las señales que nos envía en su conjunto, puede resultar complejo y requiere dedicación. En otra ocasión trataremos la comunicación mediante las señales sonoras.

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