Archivo de la etiqueta: educación

Claves para socializar a un perro adulto

La socialización de un perro adulto puede ser un proceso más complejo que hacerlo con un cachorrito. A menudo los perros adultos que han carecido de socialización o que han adquirido comportamientos erróneos o simplemente presentan fobias que les impiden relacionarse de una manera natural y saludable con su familia y entorno. Con frecuencia el proceso de ayudar a tu perro a desarrollar sus habilidades sociales debe contar con el asesoramiento de un especialista que nos ayude en esta tarea. Leer más ...

¿Tu perro le ladra a la gente por la calle?

Una de las situaciones más comprometidas y frustrantes para los propietarios es pasear con un perro que le ladra a cualquier extraño que se cruza en su camino. Esta conducta genera estrés también en el perro, que es incapaz de disfrutar plenamente de un tiempo de ocio. Hay perros que ladran indiscriminadamente a todas las personas desconocidas y otros «eligen» solo a personas que «les inquietan» sin que medie ninguna razón lógica. Leer más ...

¿Tienes un perro nervioso? 4 trucos para la calma

Tener un perro activo, juguetón, incluso algo revoltoso en su «infancia», es normal. El comportamiento inquieto en situaciones cotidianas, la incapacidad para la relajación y la concentración en la vida diaria son signos de que tu perro puede necesitar aprender a lograr un estado de calma. Este estrés constante puede deberse a factores genéticos, derivados de su entorno o de la educación que reciban, siempre descartando algún tipo de problema neurológico. Es cierto que hay razas más activas que otras, pero es importante distinguir entre un perro con un nivel de actividad alto en momentos puntuales y un perro que es incapaz de mantener un comportamiento estable y calmado. Leer más ...

Mi perro no me trae la pelota ¿qué hago?

A casi todos los perros les encanta que les lancen pelotas para jugar, sin embargo es más difícil conseguir que una vez que la atrapan, nos la traigan y nos la entreguen. Muchos perros son remisos a volver hacia nosotros con ella, no encuentran motivación para traérnosla de vuelta y si se la quitamos de la boca, suelen perder el interés en el juego y rehúsan ir tras ella a buscarla. Enseñarle a que traiga la pelota es sencillo, con paciencia y constancia. Leer más ...