Mi perro come demasiado rápido ¿qué hago?

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Enseñar a tu perro a comer despacio, tranquilo y sin ansiedad es el primer paso para conseguir una digestión saludable y minimizar el riesgo de gases y flatulencias, ya que estos perros ingieren una gran cantidad de aire al comer con esa avidez. No siempre es fácil conseguirlo, especialmente con los perros más glotones y voraces, pero se puede lograr con algunos sencillos ejercicios, buenos hábitos y perseverancia.

¿Tienes un `perro aspiradora´ a la hora de comer?

Algunas razas caninas como el labrador retriever, el golden retriever, el cocker, el carlino o el beagle, entre otras, son conocidas por su insaciable apetito, estos glotones compañeros son cariñosamente conocidos a veces como `perros aspiradora´ ya que no dan tiempo ni a que su comedero lleno de pienso toque el suelo para engullir su ración a toda velocidad; además suelen pasar bastante tiempo husmeando por la casa (y en los paseos) en busca de migas de pan o algún resto de comida `despistado´, o pendientes de cuándo se abre la nevera, en su búsqueda de `aperitivos´ con los que saciar su apetito.

Algunas enfermedades que causan aumento del apetito en el perro

Lo primero que habría que hacer es descartar alguna causa médica que provoque esta compulsión por la comida, y por consumirla a toda velocidad. Algunas patologías como la diabetes o el síndrome de Cushing, fármacos como corticosteroides y otros medicamentos, pueden provocar un efecto secundario conocido como polifagia, es decir, un aumento anormal del apetito del perro y un deseo casi constante de comer.

Causas de la ansiedad por la comida en los perros

Descartadas las causas físicas, el propio carácter del perro, su propensión a la glotonería, un temperamento nervioso, el estrés, el aburrimiento, o los malos hábitos alimentarios estarán en el origen de esta ansiedad por la comida.

Si tu perro come muy rápido puede ser por esto:

El hambre: si le das a tu perro su ración diaria de pienso en una sola toma al día, lo más probable es que se `lance´ sobre su cuenco, y consuma el pienso a toda velocidad, incluso aunque no sea un perro especialmente glotón. Por eso es conveniente que los perros adultos tomen su ración diaria de pienso repartida en al menos dos tomas diarias, pudiendo llegar hasta tres si es necesario que ingieran menos volumen de comida en cada toma, y con un horario estable.

¿Cuántas veces al día tiene que comer un perro?

La competencia con otros perros: si tienes más de un perro en casa es muy probable que hayas observado una rivalidad entre ellos a la hora de comer, lo que provoca que coman `acelerados´ e intranquilos, como `vigilando´ que el otro perro no se coma su ración. Para  intentar evitarlo, todos los perros deben comer a la vez (ya que la espera de su cuenco genera tensiones), con el suficiente espacio entre ellos para su tranquilidad y se debe corregir al momento cualquier conducta de intimidación entre ellos.

La falta de ejercicio y de juego: el aburrimiento, el estrés, la falta de interacción con la familia o la soledad, son factores que favorecen esta ansiedad por comer velozmente. Tanto los paseos diarios, adaptados a sus necesidades, como los juegos que estimulan su inteligencia y refuerzan el vínculo con su propietario, ayudarán al perro a tener un comportamiento tranquilo y equilibrado.

 

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Comederos de ingestión lenta existen el mercado multitud de comederos también conocidos como `antivoracidad´ que por su diseño y conformación específicos ayudan al perro a comer más despacio.

Ejercicios de autocontrol de la ansiedad por la comida en el perro

Existen diferentes rutinas que puedes ir entrenando con tu cachorro o perro adulto, para que aprenda a estar tranquilo en presencia de la comida, y que la consuma más despacio, masticando y sin ansiedad.

Ejercicio 1: esconde pienso en tu mano
Uno de los entrenamientos más sencillos es esconder unas croquetas de pienso en tu mano en presencia del perro, entonces acerca tu puño cerrado al alcance de su cara y espera, la reacción habitual es que  olfatee tu mano, intente mordisquearla o abrirla, a veces rascando con sus manos. No abras el puño mientras lo hace, solo cuando abandone esa conducta, abre la mano y dale el pienso como recompensa a su actitud tranquila. Poco a poco aumentamos el tiempo de espera para abrirla. Es un ejercicio sencillo y eficaz, que se puede practicar en cualquier lugar, a diario.

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Ejercicio 2: sentarse y esperar al cuenco de comida

Le pedimos al perro que se siente y permanezca quieto mientras nosotros tenemos en la mano su comedero para ponérselo en el suelo. Cada vez que el perro se levante y se abalance sobre el cuenco antes de que le demos la orden de comer, cogemos el comedero y lo retiramos. Solo cuando se quede sentado y quieto, esperando tranquilo, le ponemos el comedero y le indicamos que puede comer, y no le interrumpimos.

Es un ejercicio que conviene trabajar a diario, en todas las tomas, hasta que el perro lo tenga bien aprendido. Podemos practicarlo en diferentes lugares de la casa, para que el perro aprende el `concepto´ y no lo asocie solo a un lugar concreto; esto nos será útil por ejemplo si estamos fuera de casa y le tenemos que dar de comer.

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