Un cachorro en casa. ¿Cómo lo alimentamos?

Traer a casa cachorro es siempre un motivo de alegría. Pueden aparecer algunas dudas sobre su manejo y alimentación, sobre todo si somos “primerizos”. Debemos tenerlo todo bien planificado ya antes de su llegada, y para ello os damos un decálogo con unas sencillas pautas que os ayudarán:

  1. Antes de nada, es importante preguntar e informarse sobre qué tipo y marca de alimento estaba consumiendo. Debemos hacer un cambio paulatino durante al menos una semana (mezclando poco a poco las cantidades de su antigua y su nueva comida) hacia la nueva alimentación que va a consumir, y, a ser posible, respetar los horarios para evitar problemas digestivos.
  2. Deben ser alimentados con una dieta de calidad, equilibrada y especialmente formulada para esta fase de su vida, pues el crecimiento es una etapa de gran desarrollo y aumento de los tejidos. Con ello aseguramos un correcto desarrollo y una consecución adecuada de su tamaño al llegar a la edad adulta.
  3. La alimentación debe ser racionada, no a libre disposición, y siempre en comedero. Retiraremos la comida no consumida tras unos veinte minutos.
  4. Siempre tendrá agua fresca a libre disposición.Banner_GROWTH
  5. La cantidad diaria recomendada debe ser dividida en tres tomas hasta los cuatro/seis meses de edad. Después de los seis meses, el número puede reducirse a dos y al terminar el desarrollo, podemos continuar así o administrar solo una comida diaria.
  6. Procuraremos respetar los horarios de las tomas diariamente, habitualmente mañana, mediodía y noche.
  7. Es muy importante la adquisición de buenos hábitos alimentarios si no queremos tener un perro adulto con apetito caprichoso. Esto consiste en ser perseverantes y disciplinados y no flaquear y caer en la tentación de dar otros alimentos o sobras cuando un cachorro no come su ración de pienso. Tenemos que ser parcos a la hora de administrar la dosis para que el cachorro se la coma por completo en cada toma. El hecho de quedar con algo de hambre es natural y no debe preocuparnos. De esta forma estará dispuesto a comer con ansia en la siguiente toma, sin distracciones, y conservará estos buenos hábitos, adquiridos ahora, en la edad adulta. No hay perros mal comedores o caprichosos “per se”, sino perros maleducados en conducta alimentaria.
  8. Nunca cambiaremos su dieta de manera brusca, podemos favorecer la aparición de alteraciones digestivas.
  9. Es recomendable establecer periodos regulares de ejercicio diario para alcanzar un consumo energético y desarrollo muscular adecuado. Veinte o treinta minutos al día de ejercicio o juegos serán suficientes, pero hemos de tener cuidado de que no sea excesivo para que sus articulaciones no sufran, y que no se realice justo antes o después de comer debido al riesgo de dilatación o torsión gástrica.
  10. Es muy importante que el cachorro vea que somos nosotros los que le damos su comida. Eso es justo lo que ocurre en los cánidos salvajes como los lobos y contribuye a crear una relación de respeto y amor incondicional a su nuevo “progenitor”. El cachorro nos reconocerá como su líder o guía y se entablará una relación especial y permanente. Añadir un poco de comida al recipiente mientras esté comiendo reforzará esos vínculos.

En futuras entradas abordaremos otros aspectos que deben ser tenidos en cuenta como la importancia de ciertos nutrientes, el tamaño de la raza o la velocidad de crecimiento, determinantes todos ellos a la hora de diseñar un correcto plan de alimentación.

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