¿Tu perro tiene miedo a las escaleras?

En la vida cotidiana de un perro las escaleras son un elemento al que deben habituarse, aunque para muchos subirlas y bajarlas no representa un factor de miedo, fobia o angustia y se habitúan a franquearlas con normalidad desde cachorros, para otro amplio grupo, los temidos escalones simbolizan un auténtico problema, tanto para ellos como para sus propietarios. Te damos dos recomendaciones para ayudar a tu perro a resolver este conflicto.

Averiguar las causas que provocan el miedo
La falta de exposición temprana a las escaleras suele ser uno de los motivos más comunes en la aparición de esta fobia. Si el cachorro no ha tenido ningún contacto con ellas es habitual que dude y sienta temor ante la visión del primer escalón: no sabe cómo abordarlo y le angustia lo desconocido.

Las causas físicas también son un factor importante. En los perros de edad avanzada o con alguna patología osteoarticular (artritis, artrosis o problemas lumbares) es muy normal que surja el rechazo o la oposición a tener que franquear escalones -aún cuando lo haya hecho con normalidad toda su vida-, ya que para ellos puede suponer dolor o una gran incomodidad. Es un comportamiento normal en el proceso de envejecimiento de nuestro perro: no lo obligues a que lo haga, ayúdale a subir o bajar o evita en la medida de lo posible que en su día a día tenga que hacerlo. Procúrale un entorno en casa y en sus paseos en los que no deba realizar este tipo de ejercicio. Asimismo, es aconsejable manejar con cuidado el uso de las escaleras si tienes un perro de morfología condrodistrófica (de tamaño pequeño, columna larga y extremidades muy cortas) como el Teckel, por ejemplo. Tu veterinario te puede aconsejar.

A veces, alguna experiencia traumática puede estar en el origen de este repudio a las escaleras. Averigua si alguna vez se ha caído o ha tenido un accidente en ellas.

¡Preséntaselas y ayúdale mediante el juego!
Enséñale a subir: es importante tener en cuenta el tamaño del perro para empezar a practicar, y es imprescindible que la superficie sea antideslizante. Si el perro es de tamaño pequeño intenta acostumbrarle primero al acto de “subir” pequeños obstáculos como objetos de muy poca inclinación y de base grande, en los que no resbale y se sienta seguro, como por ejemplo un libro o una caja plana y resistente.

Para practicar colócate con él en la base de la escalera, tranquilamente, y ponle su juguete favorito en el primer escalón para atraer su interés.

Suavemente, anímalo a que explore y quiera subir a por él. Cuando veas que va colocando sus patas delanteras en él e impulsándose para subir, elógialo, pero sin premiarlo todavía. Una vez que se sitúe ya el primer escalón es la hora de darle su recompensa por el esfuerzo (comida, caricias…).

Aprendiendo a bajar: generalmente esto les causa más temor que la subida, ya que situados en la parte superior de la escalera tienen una perspectiva que les puede provocar un bloqueo por el temor a precipitarse, con los que muchos perros simplemente se quedan sentados, negándose a bajar. Para evitar esta situación es recomendable ir entrenando no desde el principio de la escalera sino desde un peldaño cercano al final de la misma, para que el perro perciba menor “peligro”. El método será el mismo que para subir: atraerlos con recompensas y palabras de afecto y ánimo, y a medida que el perro haga avances y se siente confiado, ir incrementando la distancia de bajada.

Es importante hacer este entrenamiento en sesiones cortas, sin forzarlo y aprovechando los momentos en los que observemos que está más receptivo al aprendizaje. En algunos casos ayuda colocarles una especie de soporte físico a modo de “cabestrillo” que les sujeta (como una tolla alrededor del cuerpo de la que nosotros tenemos el control, o arneses especiales) para facilitarles los primeros movimientos de subir y bajar.

Si tienes varios perros en casa, el proceso puede ser más sencillo para los “novatos”, ya que imitando de una forma instintiva el ejemplo de los perros de mayor edad, se “lanzan” a subir y bajar escaleras de una forma natural, sin titubeos.

Si aún así a tu perro las escaleras le generan mucha ansiedad y es una fobia recalcitrante para él, es recomendable consultar con un especialista en comportamiento canino para encontrar una solución.

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