Salvamento acuático con perros

Salvamento acuático con perros

Hay perros que se mueven como “peces en el agua” y que llevan en sus genes la vocación de ayuda al hombre; son tenaces y entregados auxiliares en las tareas de socorrismo acuático tanto si es como deporte o formando parte de operativos reales. En los países en los que esta especialidad está reconocida por las autoridades y, por tanto, pueden intervenir en actuaciones verdaderas, la colaboración de estos “salvavidas” caninos es muy apreciada. ¿Quieres conocer más sobre estos héroes?

1. Un aliado increíble
Como en todas las actividades de rescate y salvamento en la que participan unidades caninas, en el agua también se trata del tándem guía-perro. El perro no trabaja solo, siempre forma equipo junto a su guía, que le indica lo que necesita de él. El equipo especial del perro lo forma un chaleco salvavidas con un arnés del que penden o uno o dos aros o bien unas asideras a los que la “víctima” puede agarrarse mientras él nada remolcándola hacia la orilla o a la zódiac o la acerca hacia el socorrista humano.

Con este método, la “víctima” puede permanecer segura y flotando sin esfuerzo gracias a la fuerza y habilidad del perro. Mientras, los guías disponen de ese precioso tiempo necesario para evaluar la situación y proporcionarle los primeros auxilios o para una primera toma de decisiones. El apoyo que proporciona el perro permite al socorrista ahorrar fuerza y le evita una fatiga innecesaria, con lo que el equipo aumenta su operatividad, sobre todo en casos de situaciones críticas (víctimas inconscientes, lesionadas o presas del pánico). Si el rescate a realizar es múltiple, la labor del perro se revela imprescindible porque aumenta la eficacia del trabajo conjunto perro-hombre: el perro puede permanecer junto a una de las “víctimas” mientras el guía nada y atiende a otra persona que precise ayuda: así el perro ayuda a mejorar las posibilidades de éxito del equipo en este tipo de situaciones complejas.

2. Unas cualidades innatas y un entrenamiento minucioso
Los perros de rescate acuático reciben un entrenamiento muy específico (técnico, pero lleno de afecto y complicidad con su guía), para lograr su completa operatividad. Este se realiza de manera progresiva y constante. El objetivo es que vaya adquiriendo una confianza total en el agua y se compenetre perfectamente con su guía, para saber qué es lo que debe hacer en cada momento, por ello el trabajo previo en obediencia en imprescindible. Se trata de perros muy sociables, con capacidad de iniciativa, inteligentes, y con un gran poder de adaptación a nuevas situaciones y a imprevistos. Seguro que habéis visto imágenes de perros socorristas asiendo con su boca las muñecas de las “víctimas” con una exquisita delicadeza y nadar remolcándolas así para salvarlas ¡Prodigiosos!

Salvamento acuático con perros

Depende de cada perro y de la edad a la que se inicie, pero generalmente se suele comenzar con sencillos ejercicios de cobro de objetos en el agua (de manera natural, como un juego), luego los entrenadores enriquecen las situaciones y van escenificando “simulacros” similares a los que el futuro perro socorrista trabajará en rescates reales, añadiendo elementos y complicaciones: recobrar más de un objeto en el agua, tablas de surf, flotadores, ruidos de motores, motos de agua, de gente, maniquíes y personas que fingen ahogarse y simulan solicitar auxilio en el agua, etc…

Salvamento acuático con perros

También les enseñan a lanzarse al agua con su guía desde un bote, una plataforma o un helicóptero, a permanecer tranquilos en las embarcaciones, a trabajar con otros perros, a no perder la motivación durante la intervención, a estar concentrados ya desde que “llevan el chaleco”, a ayudar a remolcar un bote, por ejemplo. Es decir a que se familiaricen con todos los procesos de un salvamento “de verdad”.

Salvamento acuático con perros

 3. ¿Qué perros son?
Cualquier perro de tamaño mediano o grande puede, en principio, iniciarse y practicar esta disciplina deportiva cumpliendo unos requisitos físicos y de actitud: debe estar en buena forma y en óptimo estado de salud, ser fuerte y tener una notable capacidad de aprendizaje, sentirse motivado y ser muy sociable. Y, por supuesto, ¡adorar el agua!

Suele decirse que el “rey” de este tipo de actuaciones es el colosal Terranova, cuyo origen y morfología (facilidad innata para nadar largas distancias sin “aparente” esfuerzo, manos “palmeadas”, una increíble capacidad pulmonar, pelaje aislante, y sobre todo un excepcional temperamento), se fijaron para desenvolverse en el líquido elemento con una portentosa maestría, una raza siempre unida a las labores de auxilio en el mar.

Aunque también los Labrador Retriever, Golden Retriever, Pastor Alemán y Leonberger forman parte cada vez más frecuentemente de las unidades caninas de salvamento y rescate acuático, por sus admirables cualidades innatas y facilidad para el aprendizaje.

Las imágenes y el vídeo que ilustran esta entrada se realizaron en una exhibición de rescate en el agua llevada a cabo por el Grupo de Rescate Mare Nostrum.

Si quieres saber más sobre estos fascinantes perros de rescate, cómo entrenan y cómo son, puedes hacerlo entrando en la web del Grupo de Rescate Mare Nostrum:  http://www.rescatemarenostrum.es/

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