Problemas dentales en perros y gatos. Las caries

La caries dental es un problema que hace que se dañe y altere el tejido dental duro, como resultado de la acción de las bacterias de la boca sobre su superficie. La caries no es demasiado común en las mascotas, aunque puede ocurrir y debemos estar alerta.
Pueden afectar a diferentes partes del diente, y su prevalencia no se relaciona con factores como la raza, edad o género. Puede afectar a gatos y perros, siendo mucho más frecuente en estos últimos, y aparecer como un defecto estructural del esmalte en la corona o raíz de la pieza dental.
Su origen son las bacterias que fermentan los hidratos de carbono en la superficie del diente. Como consecuencia de esta fermentación se producen ácidos que desmineralizan el esmalte y la dentina. Si además existe una retención prolongada de hidratos de carbono fermentables y de placa bacteriana en la superficie del diente, tenemos todos los ingredientes necesarios para la aparición de las caries.
Debemos tener cuidado cuando aparece, incluso si sólo un diente se ha dañado, y hay que proteger los dientes restantes. Las superficies dentales en contacto cercano con una caries ya establecida están en riesgo de desarrollar una lesión similar.
Un factor de riesgo inherente, que favorecen el desarrollo de la caries, es que el perro tenga los dientes muy apretados o no alineados, típico de razas pequeñas. En general la salud y la dieta juegan un papel en el desarrollo de la caries también. Los animales con esmalte pobremente mineralizado, menor pH salival y falta de higiene oral están todos en riesgo de desarrollar caries dental. También el mal hábito de dar dulces y chucherías a los perros es frecuentemente la causa de la aparición de caries.
El dolor o cambios de hábitos a la hora de comer, la salivación o el mal aliento nos alertarán de que algo no marcha bien y será necesario hacer una visita al veterinario.
Para su tratamiento, es posible reparar la lesión con amalgama, o tratar la pulpa y raíz como pasos previos a la extracción, que en los casos más graves, será la única opción de tratamiento. Por último, habrá que elaborar un plan de higiene dental adecuado para nuestro perro o gato que, junto con un control veterinario regular le ayudará a mantener unos dientes sanos.

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