¿Por qué se le escapa el pis a mi cachorro?

No es infrecuente que se nos dé la situación en que nuestro cachorro se haga pis cuando lo saludamos o lo acariciamos, especialmente tras una ausencia. ¿Por qué ocurre esto?, ¿podemos solucionarlo?
Debemos saber que los perros, descartando causas patológicas, pueden orinar sin tener capacidad de controlarlo en dos situaciones: bajo excitación o bajo sumisión.
Por lo general, hasta el año de edad, un cachorro puede orinarse por la emoción al vernos regresar a casa, cuando vienen visitas, al saludarlo, al acariciarlo o jugar con él. Nosotros podemos enseñarle a controlarse manteniendo unas sencillas rutinas.
Al llegar a casa mantendremos los saludos al mínimo, incluso ignorándolo, e interactuaremos con él sólo cuando esté tranquilo. Si hay visitas, deberemos pedirles que actúen de la misma manera hasta que el perro se calme. Otra regla importante para ayudarle es que debemos mantener los juegos al aire libre o en un área designada con empapadores dentro de nuestra casa. De esta manera, si hay un pequeño accidente debido a la sobreexcitación, no será un gran problema.
Cuando haya un “escape”, no hay reprenderlo o castigarlo. Simplemente limpiarlo en silencio y dejar que el cachorro se tranquilice por sí mismo. Lo que sí debemos hacer es felicitarle cuando haga pis en el lugar correcto o durante los paseos.
Estos sencillos pasos ayudarán al perro a romper su costumbre de orinar cuando está excitado, y también le ayudarán a cultivar su confianza.
Este tipo de conducta suele resolverse espontáneamente al madurar nuestro cachorro, pero podemos acelerar su aprendizaje siguiendo las recomendaciones anteriores.
Como decíamos al principio, también puede darse el caso de que se haga pis como un comportamiento de sumisión. Esto puede ocurrir cuando alguien se acerca –pueden sentir miedo o timidez-, o tienen un historial de malos tratos. También suele darse en perros ansiosos. Para solucionar este problema, evitemos regañar o gritar al cachorro después de haber orinado. En su lugar, tratemos de construir su confianza enseñándole órdenes simples y recompensándolo después de cada éxito, cada vez que lo haga bien. Al igual que en el caso de la sobreexcitación, si hay accidentes o “fugas” de pis, lo limpiaremos sin más.
Es conveniente acercarnos a él en posturas no dominantes, desde un lado, y evitando el contacto visual directo. Nos agacharemos a su altura y estableceremos un contacto físico suave y tranquilizador.
La paciencia y la perseverancia siempre valen la pena, y, en estos casos, será fácil resolver este problema si contamos con ellas.

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