Perros deportistas. ¿Cómo reconocer si no están bien?

134 El estado del perro deportista 19_02

Es cada vez más habitual la práctica deportiva con perros, actividad de la que ellos y nosotros disfrutamos, simplemente como aficionados o bien como deportistas de élite. Pero, ¿cómo reconocer que algo va mal? ¿Cuál es el límite que no debemos traspasar? ¿Cómo reconocerlo?
La mayoría de las veces es sencillo apreciar la existencia de una lesión porque el perro manifiesta dolor, cojeras y rehúsa el ejercicio. Entonces deberemos visitar a nuestro veterinario que se valdrá de diferentes herramientas diagnósticas para instaurar un tratamiento, bien conservador, bien quirúrgico, dependiendo de la patología de que se trate.
Pero otras veces no es tan fácil percatarse de que algo no marcha bien a la hora de entrenar. Si notamos una disminución en el rendimiento, pasos acortados, el perro rehúsa saltar o realizar ciertos movimientos, algo está molestando a nuestro amigo. Los cambios posturales indican la presencia de dolor y compensaciones por ese motivo, al igual que una modificación en su manera habitual de moverse.
Los perros que practican deporte disfrutan al máximo de ello y de su actividad, con lo cual, la excitación y la alegría que les produce enmascara los signos de dolor más fácilmente reconocibles por los propietarios. Es muy frecuente pensar que nuestro perro no está lesionado porque le vemos contento, cuando realmente si que lo está. Por otro lado, su extraordinaria condición física también conduce a una mayor resistencia ante el dolor o cualquier molestia, con lo cual el perro la compensará rápidamente, pasando desapercibida para nosotros y provocando una cronificación de dicha condición que, por lo general, lleva mucho tiempo instaurada cuando aparecen los primeros síntomas visibles.
¿Qué haremos ante estas señales de aviso?
En primer lugar dar reposo a nuestro perro. Debe ser explorado a continuación por un veterinario con experiencia en medicina deportiva, que realizará un examen ortopédico, neurológico y biomecánico del animal. Muchas veces es necesario cambiar ciertas rutinas o formas de entrenamiento, y con eso será suficiente. En otras ocasiones, siempre y cuando no exista indicación quirúrgica, técnicas de rehabilitación específicas para perros de deporte solucionarán el problema.
Debemos estar siempre atentos a estos signos. Cuando nuestro amigo disminuye su rendimiento, rehúsa ciertos ejercicios y no se mueve “como siempre”, algo marcha mal y debemos acudir a nuestro veterinario.
Una adecuada alimentación acorde a su gasto energético y un control veterinario rutinario asegurarán a nuestro atleta canino una vida deportiva sana y feliz.

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