Perros con historia: Balto, el Husky que salvó a todo un pueblo

Muchas razas caninas cuentan con algún ejemplar de nombre propio que trasciende la historia para convertirse en leyenda. En este post recordamos la heroica historia de“Balto” una mezcla de Husky Siberiano con “lobo”, según cuenta la tradición. En realidad de trataba de un tipo “primitivo” de Husky – muy diferente morfológicamente a como conocemos la raza en la actualidad-, que cuenta con una estatua conmemorativa en el Central Park de Nueva York para recordar eternamente su gesta en beneficio de los hombres.

La “carrera del suero”
“Balto” fue un Siberian Husky de color muy oscuro con “calcetines” blancos, que vivió a principios del siglo XX (nació en 1919 y falleció el 14 de marzo de 1933) y recibió su nombre como homenaje al célebre explorador Samuel Johannesen Balto.

Vivía junto a otros perros nórdicos en el pequeño y “congelado” pueblo de Nome, en Alaska, junto al musher noruego Gunnar Kaasen, donde a principios de 1925 se desató una cruenta epidemia de difteria, que afectó principalmente a los niños y a los ancianos. Para combatir la enfermedad e impedir la mortandad de la población infantil se requería la toxina antidiftérica pero en Nome no disponían de ella, por lo que había que recibirla de algún otro hospital o dispensario. Se hizo un llamamiento a los centros médicos y el que respondió fue el situado en la ciudad de Anchorage, que se encontraba ¡a casi mil seiscientos kilómetros de distancia de Nome!

En pleno mes de invierno en el congelado ártico era imposible que las avionetas pudieran volar para transportar la imprescindible medicina, tampoco podía ser traida por barco ya que los mares y ríos se encontraban completamente helados, así que las autoridades debieron recurrir a los trineos tirados por perros como la única forma de salvar a la población.

La opción más viable era llevar el suero en tren hasta el pueblo de Nenana y desde allí hasta Nome. El tren recorrería unos seiscientos kilómetros desde Anchorage hasta Nenana y los otros aproximadamente mil kilómetros restantes tendrían que ser realizados por los perros de trineo. Las crónicas apuntan que participaron veinte mushers y más de cien perros en esta travesía épica.

Se diseñó un sistema de relevos para ir cubriendo los tramos de esta carrera por la vida, en la que los perros debieron soportar bajísimas temperaturas (de hasta 50º bajo cero), correr entre ventiscas y tormentas de nieve, atravesando montañas, tundra y bosques en medio de las condiciones climáticas más duras que se puedan imaginar, sin embargo nada los detuvo ¡y el dos de febrero de 1925 entraron en Nome con “Balto” a la cabeza del tiro que transportaba la vital medicina!

Aunque todos los méritos, indudables, recayeron en“Balto”, no se puede comprender la hazaña de Nome sin la participación de otro perro célebre y magnífico como fue “Togo”, del mítico musher Leonhard Seppala, ya que ambos cubrieron una de las partes más largas y peligrosas de este viaje para la salvación de un pueblo.

Y llegó la celebridad…
La prensa internacional se apasionó inmediatamente con la proeza de estos perros y en especial con “Balto”, que se convirtió en una celebridad desde entonces. A finales de ese mismo año, se erigió en el Central Park de Nueva York una estatua de bronce con la efigie de “Balto”, en honor de estos perros”, que es muy visitada, y en la que figura la siguiente inscripción:

“Dedicado al espíritu indómito de estos perros polares que traspasaron en relevos la antitoxina a lo largo de casi mil kilómetros de ásperos hielos, aguas traicioneras y tormentas de nieve árticas en Nenana para llevar alivio al desolado pueblo Nome durante el invierno de 1925.

“Resistencia – Fidelidad -Inteligencia”

Asimismo, desde 1973 se celebra oficialmente la carrera más dura del mundo para perros de tiro de trineo: la Iditarod Trail Sled Dog Race, en memoria de esta proeza que tuvo lugar en 1925.

Perros con historia: Balto, el Husky que salvó a todo un pueblo

El cine ha llevado en varias ocasiones esta épica protagonizada por perros y hasta el mismo Steven Spielberg creó la película de dibujos animados “Balto”  basada en la historia de este héroe canino.

Existen diferentes relatos sobre qué sucedió tras esta época de esplendor mediático de “Balto”, y se cree que hacia 1927, tanto “Balto” como algunos de sus compañeros de viaje fueron vendidos al zoológico de Cleveland, donde pasarían sus últimos años. A su muerte fue embalsamado, y en la actualidad su cuerpo está expuesto en el Museo de Historia Natural de Cleveland, en Estados Unidos.

Si deseas conocer más detalles de la historia de Balto y sus compañeros puedes hacerlo en este enlace:

http://www.centralparknyc.org/things-to-see-and-do/attractions/balto.html?referrer=https://www.google.es/

 

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