Mi perro tiene alergia alimentaria

En ocasiones, los perros presentan reacciones adversas a ingredientes de la dieta que consumen. La alergia alimentaria se da cuando un animal sufre una reacción de su sistema inmune frente a ciertos alimentos. De igual manera, los gatos también pueden presentar estos problemas.

Su presentación no suele ser repentina ni inmediata y no supone peligro alguno para la vida del animal. Sus síntomas suelen manifestarse en forma de dermatosis y, aunque su incidencia es variable, se puede afirmar que la alergia alimentaria es la tercera causante de alteraciones cutáneas que cursan con prurito en perros y gatos. Un pequeño número de animales puede verse afectado por signos intestinales agudos.

Los signos de alergia alimentaria suelen aparecer en animales de menos de un año de edad. Por tanto, debe considerarse esta posibilidad siempre que un animal inmaduro muestre una dermatitis alérgica que no responde a un patrón estacional. Puede producirse entonces en cualquier época del año y no hay predilección por sexo, habiendo una mayor incidencia en determinadas razas de perros. Para que se produzca una alergia, tiene que haber una exposición previa al antígeno, momento en el cual el sistema inmune se sensibiliza y responde de manera exagerada —reacción de hipersensibilidad— cuando se desencadena el cuadro alérgico.

Los antígenos causantes suelen ser proteínas o polipéptidos. Un animal puede ser alérgico a un solo ingrediente de la dieta o a varios. Se ha propuesto que un destete precoz puede predisponer a los perros a desarrollar alergia alimentaria, pues su sistema digestivo es todavía inmaduro y permitiría el paso de macromoléculas que penetran en tejido linfoide desarrollando una respuesta anómala por parte del sistema inmune. Esto no sucedería en un animal adulto.

Como signos clínicos, en la mayoría de los casos aparece una dermatosis alérgica, más frecuentemente con prurito intenso. En los perros las áreas más afectadas son las axilas, patas y área inguinal, en los gatos alrededor de la cabeza, cuello y orejas. A menudo se acompaña en ambas especies con otitis persistente.

Antes de considerar una alergia alimentaria deben descartarse causas como parasitosis, atopia, infecciones o problemas metabólicos que puedan afectar a la piel. La única forma de diagnóstico seguro es la dieta de eliminación, consistente en administrar al animal una única fuente de proteína a la que no haya estado expuesto anteriormente, y comprobar que los síntomas remiten. Se contrastará posteriormente con una dieta de provocación, es decir, que consuma la misma dieta habitual y ver cómo los síntomas vuelven a aparecer, confirmando entonces que se trata de alergia alimentaria.

Existen piensos hipoalergénicos en el mercado que el animal puede consumir sin peligro de la reaparición de los síntomas. Estos productos se basan en la inclusión de fuentes de proteína no comunes en otros piensos de consumo para perros o gatos, fuentes como salmón, pavo o cordero, o incluso hidrolizado de proteínas, que disminuye su peso molecular y su potencial alergénico. Deben ser siempre de alta calidad y digestibilidad. La inclusión de un mayor porcentaje de ácidos grasos omega 3, por su efecto antiinflamatorio y protector de la piel, puede ayudar a controlar el prurito.

Estos piensos son completamente equilibrados para los animales y es importante que el propietario cumpla estrictamente las prescripciones de su veterinario para controlar los signos clínicos.

 

Suscríbete a nuestro blog


Suscríbete por RSS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *