Mi perro se lame mucho las patas ¿qué le pasa?

El lamido constante de las patas, sin que intervenga ninguna enfermedad que lo provoque, se asocia a un comportamiento obsesivo compulsivo que suele estar generado por la ansiedad, el estrés, la falta de estímulos o el aburrimiento de tu perro. Pero ¡atención!, lamerse a todas horas es una alerta de que algo no va bien con tu perro.

Los trastornos obsesivos compulsivos de los perros

Los perros pueden desarrollar trastornos obsesivos compulsivos (TOC) en determinadas circunstancias o situaciones; en realidad, este problema de conducta es algo que sucede con frecuencia en los perros, y también en los gatos.

Un TOC (o esterotipia), se puede definir como un comportamiento anormal, caracterizado por el desarrollo de la misma conducta repetitiva y persistente, sin motivo aparente y que carece de una función reconocible.

El primer paso si esto sucede es visitar al veterinario para descartar la existencia de una causa física que lo provoque (alteraciones neurológicas, problemas dérmicos o lesiones, entre otros). Si no existe ninguna enfermedad, el detonante de este tipo alteraciones de la conducta hay que buscarlos en la ansiedad, el estrés, la frustración, la soledad, el hacinamiento o el aburrimiento del perro.

 

El lamido compulsivo, el trastorno más común

El lamido compulsivo de alguna zona de su cuerpo, principalmente la zona del carpo de las extremidades anteriores, los dedos o las almohadillas y/o el tarso de las posteriores, es seguramente la compulsión más común en los perros.  Es especialmente grave puesto que suele derivar en dermatitis acral por lamido, granuloma de lamido o forunculosis acral, que provocan lesiones de consideración, si no se soluciona a tiempo.

Siempre es necesario realizar una revisión a fondo del perro para descartar procesos dermatológicos, lesiones o presencia de cuerpos extraños como origen de esta conducta tan autolesionante para el perro.

Muchos perros también desarrollan esta esterotipia perniciosa de lamido o succión constante en uno de sus costados, o en ambos.

Una vez iniciado el lamido, ¿por qué los perros no pueden parar de hacerlo?

Básicamente por que la repetición incansable de ese gesto les relaja. Mientras lo están haciendo, liberan endorfinas que les producen un estado de bienestar y placer, se `auto-calman´, y así entrarán en bucle: ante cualquier tensión o situación frustrante que no sepan gestionar, se lamerán para obtener relajación. Es un comportamiento incontrolado que no saben cómo detener.

Otros trastornos compulsivos frecuentes en los perros:

Dar vueltas en círculo: los desplazamientos repetitivos y sin objetivo son un trastorno que se presenta con frecuencia. El principal es el del perro que da vueltas describiendo un círculo constantemente.

Perseguirse el rabo: el perro gira sobre sí mismo frenéticamente, persiguiendo su cola, pudiendo llegar hasta la autolesión. En este caso, y en el anterior es importante descartar la existencia de alguna lesión medular, dermatitis alérgica a las pulgas, tumores o problemas neurológicos que desencadenen este trastorno).

`Cazar Moscas´: tanto perros como gatos, se quedan embelesados mirando fijamente a un punto, e intentan cazar insectos inexistentes o puntos de luz.

Lamer ventanas, el suelo o cualquier otra superficie: muchos perros pasan un tiempo considerable lamiendo compulsivamente los cristales de las ventanas, de los balcones, del coche, las mesas, el suelo, o cualquier otra superficie con la que se “obsesionen”. También se suele considerar que es un mecanismo para librarse de la ansiedad o del aburrimiento, aunque un estudio realizado en University of Montreal Veterinary Teaching Hospital, apunta a que este comportamiento podría tener su origen en problemas gastrointestinales, y no tanto conductuales.

Las soluciones

Los perros que viven en un entorno monótono, que pasan mucho tiempo solos, con escasa interacción con sus propietarios y con otros perros, falta de juego o carencia de actividad física y estímulos mentales son los más proclives a desarrollar cualquier tipo de trastorno obsesivo compulsivo. También factores como cambios de casa o la llegada de otro perro pueden desencadenar de manera puntual este tipo de comportamientos.

Nuestro veterinario, si es necesario, nos recomendará algún tipo de tratamiento, pero nosotros podemos hacer mucho para ayudar a nuestro perro a detener esta conducta:

– Jugar con él a diario.

-Fomentar su vínculo con nosotros mediante el aprendizaje.

-Practicar deporte juntos, tanto dentro como fuera de casa, siempre adecuado a la edad y estado fisiológico de nuestro perro.

-Procurarle una actividad física regular, con paseos y excursiones.

– Permitirle el contacto y la interacción con otros perros.

-Si lo vemos lamiéndose las patas, regañarle resulta poco eficaz, es preferible comenzar en ese momento un juego con él, o cepillarle, o realizar cualquier actividad juntos que lo distraiga.

-Modificar su entorno para que le resulte más estimulante. Puedes realizar el enriquecimiento ambiental en tu hogar.

Si, a pesar de todo, el trastorno subsiste, no dudes en solicitar ayuda a un terapeuta canino para modificar y erradicar esta conducta.

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