Mi perro se ha clavado una espiga ¡Cuidado!

Con la llegada del buen tiempo salimos más a pasear nuestros perros. Al mismo tiempo las plantas florecen y, algo que representa un peligro para nuestros amigos, brotan las espigas de las gramíneas.

Las espigas, por su forma particular, una vez que se clavan solo pueden progresar hacia adelante y, si no nos damos cuenta, se clavarán cada vez más en su trayecto hacia el interior, llegando a formar un absceso o infección o incluso una fístula.

Las espigas pueden clavarse en cualquier zona del cuerpo del perro pero hay zonas más susceptibles como:

  • La nariz
  • El interior de las orejas, especialmente en perros de orejas caídas
  • Cualquier orificio natural, como vulva o incluso el prepucio
  • Los espacios interdigitales
  • Pliegues de la piel
  • Nudos en perros de pelo largo

La prevención es clave. Hay que evitar pasear con nuestro perro por zonas de malas hierbas o plantas con espigas. Es importante revisarlo al llegar a casa tras los paseos, y asegurarnos de que estas zonas más sensibles están libres de ningún cuerpo extraño. Para aquellos perros de pelo largo, el mantenimiento de una longitud adecuada y un cepillado sistemático, sobre todo tras las salidas al campo, ayudarán a eliminar aquellas espigas que se hayan quedado enredadas, evitando que se claven.

Pero, ¿y si se ha clavado ya?

Lo mejor es no actuar por nuestra cuenta. Al intentar extraerla podemos agravar al cuadro o no conseguir eliminarla del todo, quedando partes dentro del cuerpo del animal que generarán una infección posterior. De ninguna manera debemos manipularlas si se encuentran en la nariz, los ojos, las orejas o algún orificio natural, pues probablemente la introduciremos más aún y podemos favorecer su avance. La mejor opción es acudir a nuestro veterinario, que procederá a su extracción e instaurará un tratamiento antiséptico o antibiótico si es necesario para prevenir complicaciones como infecciones.

Recordemos pues los tres puntos más importantes:

  1. Evitar paseos por los campos de gramíneas en la época de floración
  2. Revisión tras los paseos del pelaje en las zonas susceptibles
  3. Acudir a nuestro veterinario en caso de que se haya clavado ya la espiga.

 

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