¡Mi perro come caca!

El hecho de que un perro se coma sus propias heces o las heces de otros perros, se llama técnicamente coprofagia. Es una conducta que se observa habitualmente en los perros y que resulta muy desagradable para los propietarios, siendo un motivo frecuente de consulta veterinaria.

La coprofagia se puede clasificar en diferentes tipos:

•    Autocoprofagia: el perro come sus propios excrementos.

•    Coprofagia intraespecífica: si el perro come excrementos de otro.

•    Coprofagia interespecífica: cuando come excrementos de otra especie (gatos, conejos, hurones, etc.)

Frecuentemente los propietarios culpan al pienso de la coprofagia y, sin embargo, éste no es la causa del problema. La mayor parte de las veces este comportamiento se debe a problemas de conducta y raramente a otras causas. En general, los motivos de este comportamiento los podemos agrupar en dos grandes líneas:

1.   Comportamentales, debidas a:

a.   estrés, ansiedad

b.  aburrimiento, falta de atención por parte del propietario

c.   imitación de conducta, en animales jóvenes

d.  falta de higiene, si el perro habita en lugares muy sucios

e.  sumisión, que perros más sumisos consuman las heces de los perros más dominantes

f.   deseo de llamar la atención del propietario

g.   curiosidad, los cachorros pueden descubrir un sabor apetecible en heces de animales alimentados con otra dieta

h.  perros que conviven con gatos en el mismo espacio y que ingieran sus deposiciones, pues al ser alimentados con otra dieta pueden encontrar su aroma y sabor apetecibles

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2.   Patológicas:

a.   insuficiencia pancreática exocrina

b.  parasitosis intestinal

c.   síndrome de malabsorción

d.  infecciones intestinales

e.  otras causas intestinales

Así pues, la coprofagia puede presentarse por varios motivos. Es importante acudir siempre al veterinario para establecer un diagnóstico y tratar la causa. Si es patológica, se prescribirá un tratamiento adecuado.

Como pautas generales, estos sencillos consejos pueden ayudarnos:

•    Fundamental, no permitir el acceso a las heces y siempre limpiarlas en el momento en que defeque.

•    Corregir la conducta en el momento en que la realiza, por ejemplo, mediante un “NO” en  un tono alto y grave. En ese momento podemos darle una orden que contracondicione el comportamiento que no deseamos, comer las heces. Por ejemplo, podemos pedirle que venga hacia nosotros o que se siente y, en ese instante lo premiamos. Así modificamos su comportamiento.

•    Otro tipo de acciones, como la adición a la dieta del perro de productos que dan mal sabor a las heces, han de ser supervisadas por un veterinario.

Hay un tipo de coprofagia muy habitual, que no representa ningún comportamiento anómalo sino una conducta fijada a través de los tiempos mediante la selección natural, que es la coprofagia materna con las heces de los cachorros. En todos los cánidos salvajes o no, incluidos los perros, la madre se come las heces de los cachorros para mantener el cubil (la paridera) en perfectas condiciones higiénicas, de esta manera previene la aparición de enfermedades en los cachorros. Este hábito supuso una ventaja adaptativa y por ello quedó fijado en los genes y en el comportamiento instintivo de las perras.

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