Mi perro cojea con el ejercicio, ¿puede ser una tenosinovitis bicipital?

Muchas de las patologías que afectan a los perros de deporte implican a la articulación del hombro. Esta es una articulación compleja en la cual han de colaborar más de 25 músculos para mantener su función.
Los movimientos llevados a cabo por el hombro son los de flexión y extensión de la extremidad, abducción (abrir el brazo), aducción (cerrar el brazo) y rotación.
En concreto el músculo bíceps extiende y estabiliza el hombro y flexiona el codo. Una condición muy común, e insidiosa, es la tenosinovitis bicipital, o lo que es lo mismo, la inflamación en el tendón de dicho músculo.
Se da principalmente en perros de gran tamaño, que hacen ejercicio vigoroso, y es resultado de microtraumatismos que poco a poco van lesionando el tendón por degeneración, sobrecarga o microrrotura. En algunos casos se puede dar la mineralización del tendón.

dog-689509_640
¿Cuáles son los síntomas?
Veremos que el perro muestra una cojera de apoyo, que empeora con el ejercicio o movimiento, con el paso acortado. También es frecuente que rehúse girar sobre el lado de la lesión. En los casos crónicos es frecuente que se vean afectados otros músculos del hombro, debido a la contractura y a la disfunción del movimiento articular.
¿Qué debemos hacer?
En primer lugar, jamás medicar al perro por nuestra cuenta. Le tendremos en reposo y podemos efectuar suaves estiramientos y masajes en la zona afectada. Si la cojera persiste, acudiremos a nuestro veterinario.
¿Cómo se diagnostica?
En base a los signos clínicos, la actividad del perro y a la exploración ortopédica, podemos averiguar si nuestro perro sufre o no esta patología. En ocasiones son necesarias pruebas más específicas, como la artroscopia, para comprobar cuál es el estado del tendón del bíceps y de músculos adyacentes.
¿Cómo se trata?
Dependiendo de la gravedad del proceso, se puede instaurar un tratamiento conservador de rehabilitación, pues esta condición responde mal a los antiinflamatorios. En los casos más crónicos será necesario un tratamiento quirúrgico, en cuyo caso el procedimiento dependerá también de la gravedad del cuadro y de si queremos continuar la actividad deportiva con nuestro perro.
En cualquiera de los casos, jamás deberemos retornar a al ejercicio sin haber alcanzado la curación completa, pues podríamos cronificar un problema que podría terminar con la vida deportiva de nuestro compañero.
Una buena prevención llevando a cabo una correcta secuencia de calentamiento, entrenamiento, fase de enfriamiento y estiramiento y chequeos rutinarios por parte de un veterinario conocedor de patologías ortopédicas asociadas al deporte canino evitará que nuestro perro sufra este problema, o podremos detectarlo en un punto reversible compatible con una vida activa.

Suscríbete a nuestro blog


Suscríbete por RSS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *