Mi cachorro tiene parásitos intestinales

Las parasitosis intestinales son muy frecuentes en los cachorros y una de las principales preocupaciones de los propietarios. ¿Cómo les afectan? ¿Los pueden transmitir?

Existen varios  tipos de parásitos intestinales, por simplificarlo podemos distinguir entre los protozoos, que son microscópicos como los coccidios y guardias, y los popularmente conocidos como gusanos. Estos últimos, a su vez, los dividiríamos en planos (cestodos) y redondos (nematodos). Todos ellos tienen en común, como todos los parásitos, el hecho de vivir a expensas del animal, ingiriendo células intestinales, mucosa o sangre. Habitualmente debilitan al cachorro y le predisponen a padecer otras enfermedades, porque disminuyen su respuesta inmunitaria y dañan el epitelio intestinal, facilitando el acceso a bacterias y virus.

Además de síntomas digestivos, como vómitos o diarreas, acarrean pérdida de peso, retraso en el crecimiento, reacciones cutáneas, etc. En casos graves pueden provocar obstrucciones intestinales o incluso la muerte del animal.

Los nematodos o gusanos redondos (Toxocara, Trichuris, Ancylostoma), conocidos popularmente como lombrices, son los más frecuentes en cachorros. Sus ciclos vitales son muy complejos y los explicaremos de forma más detallada en otras entradas. Los cachorros pueden infectarse, incluso antes de su nacimiento, por vía transplacentaria y, ya de recién nacidos, a través de la leche materna, si la madre estuviese parasitada. Los adultos los adquieren a través de la ingestión de heces con huevos del parásito.

Los cestodos o gusanos planos (tenias) suelen transmitirse mediante la ingestión de huéspedes intermediarios, como es el caso de Dipylidium caninum, que suele contagiarse tras la ingestión de pulgas. Los últimos segmentos de esta tenia, con aspecto de granos de arroz, pueden aparecer en las heces, pegados alrededor del ano o incluso en la cuna del perro. Las infecciones por Dipylidium a menudo no presentan síntomas clínicos pero, si su número es grande, puede aparecer pérdida de peso, alteraciones intestinales y picor anal entre otros. Es frecuente observar cómo los perros parasitados frotan o arrastran la zona anal por el suelo debido al intenso prurito que padecen.

En animales jóvenes o animales inmunodeprimidos los síntomas de las parasitosis intestinales pueden ser más intensos y, no es raro encontrar infecciones mixtas, es decir, de varios tipos de parásitos.

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Los síntomas más frecuentes son de origen digestivo: diarreas de intestino grueso con moco y sangre fresca, o diarreas de intestino delgado copiosas y líquidas acompañadas en ocasiones con vómitos. Es común la aparición de anorexia y pérdida de peso, pelo seco y quebradizo y la típica barriga de barril en cachorros delgados y que presentan timpanismo (gas en abdomen). Un tipo de nematodos, los Ancylostoma pueden producir severas anemias que pueden comprometer la vida del cachorro. En parasitosis importantes de Toxocara y Strongyloides, dadas las migraciones de sus fases larvarias, puede producirse sintomatología de neumonías, toses, dificultad respiratoria, e incluso síntomas nerviosos similares a los del moquillo por larvas errantes que afectan al sistema nervioso central.

Con unas pequeñas normas sanitarias y los consejos de un veterinario, no tenemos por qué tener miedo a los parásitos intestinales de los cachorros. Es recomendable desparasitar ya a las madres antes del parto pues, como hemos visto, pueden transmitir los parásitos a los cachorros antes del nacimiento y durante la lactación. Debemos también controlar la presencia de hospedadores intermediarios como pulgas y piojos, para lo cual nuestro veterinario nos indicará cuál es el producto más adecuado. Se recomienda desparasitar a los cachorros a partir de la segunda semana de vida y repetir según una pauta y producto determinados por la prescripción sanitaria establecida por un veterinario. A partir de allí se deberán desparasitar al perro cada tres meses durante el resto de su vida.

Los parásitos intestinales pueden contagiarse a personas, como otras zoonosis. Los niños y personas inmunodeprimidas son más susceptibles al contagio. Si bien existe una forma cutánea de contagio en caso de Ancylostoma, la más común es la vía oral, al ingerir accidentalmente huevos microscópicos. Esto puede suceder por el lamido del animal o por llevarnos las manos a la boca después de acariciarlo, pues en su pelo pueden encontrarse huevos que han llegado hasta allí tras lamerse el ano, o tras revolcarse o jugar en terrenos contaminados con heces de animales parasitados.

Simplemente observando unas correctas normas de higiene, como evitar el lamido y el llevarse las manos a la boca tras el contacto con el animal, y siguiendo los consejos de nuestro veterinario en la profilaxis de nuestra mascota, no debemos preocuparnos por la presencia y los efectos de los parásitos intestinales en la salud de nuestro amigo ni en la nuestra.

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2 comentarios en “Mi cachorro tiene parásitos intestinales

  1. hola, mi pregunta es, de evidenciar la presencia de parásitos en las heces y varios de los síntomas, incluso algunos de carácter nervioso. cual es el tratamiento a seguir y si es recomendable para cachorros de 2 meses.
    y finalmente como detectar si existe presencia de parásitos en otros órganos del cachorro?

    1. Hola Angigie, muchas gracias por tu comentario y por tu interés en nuestro Blog. Te recomendamos que lleves a tu cachorrito al veterinario, para que lo revise y te prescriba el tratamiento que considere adecuado para su edad.

      Te enviamos un saludo muy cordial.

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