Los 10 puntos clave de los primeros días de un cachorro en casa

Llega un cachorro a nuestra vida y con él la novedad, la alegría, una nueva responsabilidad y las primeras dudas. ¿Cómo lo alimento?, ¿cómo lo educo?, ¿cómo lo adapto a mi ritmo de vida o a la vida familiar?

En líneas generales, al llegar a nuestro hogar, debemos tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

  1. Buscarle un lugar cómodo y seguro. Un entorno que identifique como su lugar en casa. Sin obstáculos que pueda desplazar u objetos que pueda mordisquear.
  2. No someterlo a situaciones estresantes. Las primeras dos semanas es bueno seguir una rutina y sacarlo a pasear por lugares tranquilos, sin ruidos fuertes y sin excesivo contacto con otros perros, porque en esta primera quincena sufren un estrés por separación de su madre.
  3. Evitar dejar alimentos a su alcance. La voracidad de los cachorros es notable y podría comerse alimentos tóxicos para él o que, en todo caso, desequilibrarían su dieta.
  4. ¿Qué le damos de comer? Si ya es muy complicado preparar una dieta casera equilibrada para un perro adulto, para cachorros aún es mucho más difícil. Lo más seguro para conseguir un desarrollo armonioso acorde a su genética es proporcionar un pienso completo y equilibrado, fabricado según las necesidades específicas de los cachorros y de fácil conservación y dosificación.
  5. ¿Cómo lo alimentamos? En los cachorros es muy importante seguir las recomendaciones del fabricante en lo que se refiere a su dosis diaria recomendada y número de tomas por día. Generalmente, la ración diaria aumenta progresivamente según el cachorro crece hasta que llega al 90 % de su desarrollo definitivo. A partir de este momento, habitualmente, las necesidades se estabilizan y luego incluso decrecen un poco al llegar a la edad adulta.
    Hasta los cuatro o cinco meses se recomienda repartir la ración diaria en tres tomas y luego pasar a dos tomas hasta que finaliza su crecimiento, aunque luego podemos dar en una sola toma la ración diaria, sigue siendo recomendable repartir en dos tomas la cantidad total. Si no racionamos a nuestro cachorro, no controlaremos lo que realmente come y ello producirá un crecimiento acelerado u obesidad, lo cual es causa de alteraciones estructurales, óseas y articulares.
  6. Crear buenos hábitos alimentarios: Si no queremos fomentar el apetito caprichoso y selectivo en nuestro cachorro y tener un perro adulto que se coma su ración diaria de forma rápida y entusiasta, tenemos que seguir unas sencillas normas y una disciplina adecuada:
  • Dar siempre las comidas a la misma hora.
  • Suministrar la dosificación justa en cada toma.
  • Si el cachorro no se come todo, retirar lo sobrante inmediatamente.
  • Nunca debemos dar ningún alimento entre horas.
  • Siempre debe tener a su disposición agua limpia y fresca.
  • No existen perros mal comedores (sin una patología subyacente), sino propietarios que les maleducan en sus hábitos alimentarios.
  1. Control veterinario. Tras la primera o segunda semana de adaptación a la nueva casa es muy importante acudir al veterinario, quien nos aconsejará sobre cómo debe continuar su plan de vacunación y desparasitación y el programa sanitario que ha de seguir. También despejará todas las dudas que surjan desde el punto de vista de la salud. No debemos olvidar que nuestro nuevo amigo debe estar identificado legalmente con microchip y poseer un pasaporte canino europeo.
  2. Acostumbrarle a nuestro ritmo de vida y costumbres. Tras las dos semanas de adaptación, debemos acostumbrar a nuestro cachorro a nuestros hábitos diarios: pasar varias horas al día solo en casa, aprender a viajar con nosotros en el coche, a andar con correa, a hacer sus necesidades fuera en los lugares apropiados para ello, comportarse correctamente en los paseos diarios y pasar las noches durmiendo sin molestar a sus dueños y sus vecinos.
  3. Correcta socialización y educación. Los cachorros siempre están aprendiendo de su medio ambiente y todo lo que les rodea. Los primeros cuatro meses de vida son decisivos para determinar su educación, su socialización y su integración en nuestra vida. Como ya apuntamos en una anterior entrada, este periodo no puede ser sustituido más tarde y, si no lo educamos, socializamos e interactuamos con él durante esta etapa, puede desarrollar problemas de conducta más adelante. Los expondremos a situaciones cotidianas, variedad de personas y contactos, sin olvidar los niños. Esta es una oportunidad perfecta para el juego y establecer vínculos que nuestro perro mantendrá una vez adulto.
  4. Ejercicio moderado. De esta manera desarrollará una correcta masa muscular y controlará su peso. Este ejercicio nunca debe ser violento ni excesivo, ya que puede comprometer el futuro desarrollo óseo y las articulaciones de nuestros perros.

Recordar, finalmente, que junto los consejos de nuestro veterinario, una alimentación adecuada y equilibrada y un extra de paciencia y rutina en cuanto a su educación, nos permitirán disfrutar de un cachorro sano y feliz.

La llegada de un cachorro a casa es un tema apasionante e imposible de explicar en una sola entrada de este blog, por eso iremos desarrollando cada punto en futuras entradas.

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