¿Tu gato se pone nervioso cuándo va al veterinario? 3 consejos para evitarlo

A  los gatos no les gustan los cambios que alteren su rutina cotidiana, ni salir de casa, ya que es el territorio que les es familiar. Un alto porcentaje de propietarios se muestra temeroso de la reacción de su gato en el momento de acudir a la consulta veterinaria, y espacian o evitan al máximo este acto clínico tan necesario para su salud. Conseguir que el gato esté lo más relajado posible mientras está en la clínica es un objetivo en que la comunidad veterinaria está cada vez más comprometida.

Cómo meter a tu gato en el transportín

Lo ideal es que se familiarice con él desde que es un gatito. Hay que tener claro que el transportín no es el lugar en el que el gato va a realizar su vida, solo permanecerá en él cuando sea necesario: en los viajes, en casa si desea disponer de un refugio cómodo y seguro en momentos puntuales y sobre todo, para llevarle al veterinario y permanecer en él mientras espera a ser atendido.

Colocar el transportín como si fuera su cama

Una forma natural y relajada de acostumbrarle a él es dejarlo montado en casa (tanto si es rígido o si es de tipo bolsa). Lo dejamos colocado en un lugar visible y fijo en la casa, con la puerta abierta para que el gato sienta la curiosidad de saber qué hay en ese espacio. Podemos colocarle alguna mantita o toalla, y algún juguete en el interior, para que al gato le resulte confortable.  Ponerle algo de comida, siempre a modo de premio, para incentivarlo a entrar suele dar muy buen resultado.

Cuando veas que tu gato entra repetidamente a comerse su premio o a jugar dentro, le cierras la puerta durante unos segundos y le hablas dulcemente o le acaricias, para que perciba que no pasa nada por estar encerrado en él. Pasados unos minutos le abres la puerta. Este proceso requiere paciencia y constancia, pero será muy útil en la vida de tu gato. Si quieres saber más sobre este  tema, consulta el post el transportín un gran aliado 

Acostumbrar a tu gato al transportín

Tanto si vamos caminando como si lo hacemos en el coche, debemos acostumbrar a nuestro gato al traslado dentro del transportín. Muchos gatos no se ponen nerviosos y se limitan a mirar con curiosidad lo que les rodea, pero a otros este trayecto les puede generar ansiedad. Para que aprendan a permanecer tranquilos, practicaremos poco a poco, colocando el transportín, con el gato dentro, en el coche tan solo unos minutos y encedemos el motor para que se acostumbre al ruido. Podemos hablarle y acariciarle para que se sienta mejor.

Dar breves paseos para que se acostumbre al trasnportín

Cuando se vaya relajando, ya podemos dar breves paseos en el coche con él, incrementando el tiempo de duración hasta que se muestre totalmente relajado.  Si vamos a ir caminando, lo primero es acostumbrarle en nuestro propio hogar. Le colocamos dentro del transportín y vamos caminando por casa con el transportín ya en alto, agarrado por su asa o colocado en nuestro hombro, si es de bolsa o bandolera. Una vez que se supera esta fase, ya podemos ir  saliendo a la calle con él, poco a poco, para que se habitúe a los ruidos y al bullicio. Si nuestro gato es nervioso o tímido, le podemos ayudar colocando una toalla o una tela que cubra el transportín, para que se sienta más protegido del “mundo exterior”.

Cómo evitar que tu gato se ponga nervioso en la clínica

En España ha aumentado el número de clínicas “Catfriendly”, también llamadas “Clínicas Amables con los Gatos”. Conociendo la especial naturaleza de los felinos, su sensibilidad a los ruidos y olores, y al estrés,   este concepto se sustancia en la habilitación de espacios especialmente concebidos para que los gatos se sientan lo menos estresados posible mientras esperan en el veterinario (generalmente apartados de los perros y en las zonas más tranquilas del recinto);  de esta manera se facilita también al propietario del gato la visita al veterinario.

Las clínicas veterinarias “amables” con los gatos

La International Society of Feline Medicine (ISFMes uno de los organismos de referencia mundial de los veterinarios especializados en gatos y cuenta con un programa para establecer las pautas que siguen estas clínicas, tanto en la creación de espacios exclusivos para ellos como en su manejo en la consulta, para reducir su estrés y temor.

En la sala de espera de la clínica

Si el centro dispone de una sala de espera común para perros y gatos, lo más conveniente si tu gato es nervioso es colocarse en un lugar lo más alejado posible de los perros, para que no puedan acercarse al transportín o bolsa  para oler a tu gato. Generalmente, los propietarios de mascotas son muy respetuosos con las necesidades de tranquilidad de tu gato, y no habrá problema.

Si es la primera visita que vas a realizar, suele ayudar elegir la hora de menor afluencia a la clínica, si es posible, para que la primera toma de contacto sea lo más calmada posible.

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