Las seis etapas de la digestión en los perros

Gracias a la digestión las moléculas grandes y complejas de los alimentos se descomponen en formas más simples y que pueden ser absorbidas por el organismo. ¿Cómo se lleva a cabo este importantísimo proceso en los perros y los gatos?

Las dos acciones básicas que lo componen son la digestión mecánica y la digestión química. La primera se divide en la masticación física y mezclado y el desplazamiento del alimento a lo largo del tracto gastrointestinal, la digestión química es la que rompe los enlaces químicos de los nutrientes más complejos mediante reacciones enzimáticas que facilitan su absorción. Los tres componentes principales de los alimentos que requieren digestión son las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas.

Los alimentos avanzan por el tracto digestivo mediante una serie de contracciones de las paredes musculares, finalizando el proceso de  digestión y absorción con la excreción de los productos de desecho.

Lo podemos dividirlo en seis etapas:

  • Una vez cogido el alimento con la boca se produce la masticación y la mezcla con la saliva. La saliva es muy importante porque facilita la propia masticación y la deglución, al actuar como lubricante y solubilizar los componentes de la dieta. Es importante destacar que, al contrario de los humanos, los perros y gatos no comienzan su digestión con la saliva bucal, ya que ellos carecen de la enzima alfa-amilasa presente en la saliva de los humanos, con lo cual los almidones ingeridos no se predigieren aquí, y la saliva solo ayuda a mezclarlos y facilitar la deglución hacia el esófago.
  • Los alimentos pasan al esófago, donde sus células de revestimiento secretan moco que facilita su paso. Al llegar al final del esófago atraviesan el cardias o esfínter gastroesofágico, que se relaja y permite su progreso hacia el estómago.
  • El estómago, aparte de su función digestiva, tiene también una función de almacén o reservorio, pues permite que los alimentos se ingieran en tomas, de lo contrario el animal tendría que estar comiendo a lo largo de todo el día. Allí se inicia la digestión química de las proteínas, la mezcla de alimentos y secreciones gástricas y se regula su paso al intestino delgado. Las glándulas gástricas secretan ácido clorhídrico (HCL), moco para proteger a la mucosa de su propia pared y una enzima que actúa sobre las proteínas llamada pepsina. Como resultado se modifica la composición de grasas y proteínas ingeridas, preparándolas para la acción de las enzimas digestivas del intestino delgado.
    Los movimientos peristálticos del estómago mezclan el alimento con las secreciones, produciendo como resultado una masa casi líquida que se llama quimo. Esta atraviesa el esfínter pilórico, que se relaja debido a sus contracciones.
  • En el intestino delgado se produce la mayor parte de la digestión química y consiguiente absorción de alimentos. Los hidratos de carbono y las grasas llegan prácticamente inalterados, mientras que las proteínas han sido parcialmente hidrolizadas. El peristaltismo intestinal mezcla la papilla alimenticia con las secreciones, compuestas por moco que protege la pared del intestino, y las enzimas (lipasas) secretadas por el páncreas y las glándulas de la mucosa duodenal que digieren químicamente las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas. La bilis, secretada por el hígado, también es un componente importante en la digestión de nutrientes, en concreto por su acción emulsionante sobre las grasas, facilitando el efecto provocado por otras enzimas y su posterior absorción.
    En los perros y los gatos, la digestión química de los alimentos se completa en esta etapa. Las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas son hidrolizados y absorbidos, junto con vitaminas y minerales. La mayor parte de la absorción se produce entonces en el intestino delgado, mediante sus vellosidades, y los nutrientes digeridos pasan a la sangre o al sistema linfático.
  • El contenido del intestino delgado pasa al intestino grueso atravesando la válvula íleocecal. Aquí se produce la fermentación bacteriana de la fibra y la absorción de agua y electrolitos. El intestino grueso no posee vellosidades como el intestino delgado, por lo que su capacidad de absorción es menor. En él se absorbe fundamentalmente agua y por ello se compactan las heces. Los productos de la digestión bacteriana que aquí se lleva a cabo le confieren a las heces caninas y felinas su olor y su color característico.
  • Finalmente, la materia fecal llega al recto y se excreta al exterior. Esta excreción se compone de resto alimentos, bacterias, restos de células y secreciones.

Por último, las heces de los perros y gatos pueden alterarse por el tipo de materia no digestible consumida y su cantidad. La digestión bacteriana, especialmente cuando la flora intestinal no está equilibrada, puede dar lugar a gases y productos secundarios. A peor digestibilidad de los alimentos, mayor flatulencia, olor, productos secundarios y peor consistencia de las heces. Las bifidobacterias y lactobacilos mejoran la digestión bacteriana y, por ello, los fabricantes de piensos para perros y gatos añaden prebióticos, que son sustancias que favorecen su proliferación en detrimento de las bacterias productoras de gas y patógenas como los clostridium y enterobacter.

 

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