La insuficiencia renal en perros: síntomas y tratamiento

La enfermedad renal es conocida en la medicina veterinaria como Insuficiencia Renal y se trata  de una patología muy común en perros (el riesgo de presentarla se incrementa notablemente en los perros mayores) cuyos primeros signos o síntomas pueden pasar desapercibidos para los propietarios. Este fallo en las funciones del riñón se divide clínicamente en la insuficiencia renal aguda (IRA) y en la forma crónica, que se identifica con las siglas IRC o ERC.

La función de los riñones en el perro


Los riñones son los órganos principales del sistema urinario. Desempeñan funciones esenciales para la vida del perro:

– Depuran la sangre, filtrándola y eliminando las sustancias de desecho y toxinas producidos por el organismo del perro (urea, amoniaco, ácido úrico y creatinina), a través de la excreción de orina,.

– Regulan y mantienen el volumen plasmático -equilibrio de líquidos y minerales-, “ahorrando” agua en caso de necesidad para evitar la deshidratación.

– Intervienen en la regulación de la presión arterial, mantienen el PH de la sangre estable, secretan ciertas hormonas y estimulan la producción de glóbulos rojos, entre otras.

Cuando los riñones del perro fallan


Se considera fallo renal o insuficiencia renal cuando el riñón no es capaz de concentrar o diluir la orina o de eliminar los productos del metabolismo produciéndose azotemia (un aumento anormal de las concentraciones plasmáticas de urea y creatinina o sustancias nitrogenadas).

La pérdida de la función renal en el perro

Algunas de las principales consecuencias de la pérdida de la función renal son las siguientes:
– Retención de sustancias nitrogenadas (azotemia/uremia).
-Retención de fósforo.
-Pérdida de proteínas (síndrome nefrótico/trombosis).
-Disminución de la reabsorción de bicarbonato y de la excreción de protones (acidosis metabólica).
-Disminución de la síntesis de eritropoyetina (anemia no regenerativa).
-Alteración de la capacidad de concentrar la orina (isostenuria/hipostenuria/hipertensión arterial).
-Falta de excreción de potasio.

Síntomas del fallo renal en el perro


Un fallo renal en perros puede mostrar una amplia variedad de signos y síntomas (algunos de los más precoces son casi imperceptibles para el propietario en los primeros estadios de la enfermedad, ya que esta patología puede mantener “oculta” durante tiempo), entre los que se encuentran:

-Escasa ingesta de agua (polidipsia).
-Aumento del volumen y frecuencia de la orina (poliuria).
-Disminución del volumen y frecuencia de la orina (oliguria).
-No orina (anuria).
-Micción de orina durante la noche (nicturia).
-Sangre en la orina (hematuria).
– Pérdida del apetito (anorexia).
– Síntomas gastrointestinales como diarrea y vómitos.
– Pérdida de peso.
– Mal aliento
– Letargia.
-Anemia: las mucosas estarán pálidas. El hematocrito se encontrará disminuido, debido a una disminución de la síntesis de eritropoyetina.
– Postura encorvada o no quiere moverse.
– Pobreza de pelaje.
-Dolor en la zona renal.

La insuficiencia renal aguda y crónica


Lo primero que hay que distinguir es que esta patología se encuentra diferenciada en dos tipos: insuficiencia renal aguda (IRA) e insuficiencia renal crónica (IRC). La forma aguda suele estar asociada con una complicación de otra enfermedad grave,  y es frecuente que los síntomas se produzcan repentinamente, en horas o días, llegando a ser un patología muy grave, por lo que hay que actuar con rapidez, mientras que en la crónica el desarrollo suele ser lento y paulatino, y las lesiones que se producen en el órgano no son reversibles en la mayoría de los pacientes.

Tratamiento de la insuficiencia renal en perros


El tratamiento y manejo veterinario de los perros con IRC es largo y dependiendo de cada caso concreto puede resultar complejo. Un factor importante es la detección precoz de la enfermedad. Son tratamientos médicos y terapéuticos multidisciplinares destinados, por una parte a combatir o retardar la progresión de la lesión renal, también a proteger lo máximo posible el órgano para mantener la mejor calidad de vida del perro, y además un tratamiento sintomático para controlar las complicaciones asociadas a la enfermedad (vómitos, pérdida de apetito y peso, deshidratación, etc.).

En la forma aguda, que generalmente suele requerir la hospitalización del perro, tras realizar la historia y evaluar los signos clínicos, se suelen tratar en primer lugar las alteraciones que supongan un mayor riesgo para la vida (trauma, hemorragia, acidosis severa, hipovolemia, deshidratación…). Los objetivos del tratamiento intensivo son corregir las alteraciones en fluidos, electrolitos y ácido/base, alcanzar y mantener una presión sanguínea normal e instaurar o preservar la producción de orina.

Cómo alimentar a un perro con problemas de riñón


La alimentación desempeña un papel muy importante en los perros con IRC, ya que al perder una gran cantidad de proteínas en orina, se requiere una dieta rica en proteínas muy digestibles y de alto valor biológico que compensen la proteinuria. Por otro lado es necesario controlar los niveles de ciertos minerales como el fósforo que pueden empeorar el deterioro de los túbulos renales y acelerar el proceso. Es pues muy importante seleccionar el tipo de pienso a utilizar en perros con insuficiencia renal crónica. Como la IRC suele estar asociada a perros de edad avanzada o que han sufrido una patología renal aguda que ha dejado secuelas, es muy importante utilizar productos tipo ‘senior’ o dietas veterinarias para mantener la salud y calidad de vida en estos perros.

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