El embarazo psicológico

El embarazo psicológico o pseudogestación es un término utilizado para denominar una condición común en perras no preñadas que muestran síntomas de una gestación y que incluyen una serie de cambios físicos, hormonales y de comportamiento. Alrededor de un 60 % de las perras no esterilizadas pueden sufrirlo y, a menudo, se repite en cada celo.

La perra afectada muestra estos síntomas aproximadamente cuarenta o cuarenta y cinco días después de que su estro (celo) haya terminado. Viene motivado porque las perras y las hembras de cánidos salvajes sociales tienen tendencia a que su ovario continúe secretando progesterona (la hormona propia del embarazo) después del celo, de forma similar a lo que sucede en el mantenimiento de una gestación normal.

Este fenómeno es en realidad un atavismo cuyo origen está en la estructura social y reproductiva de los clanes de lobos salvajes, los antepasados de nuestros perros. Se ha mantenido por selección natural porque suponía una ventaja evolutiva en la manada, ya que al reproducirse solamente el macho y la hembra dominantes, el resto de hembras, al sufrir pseudogestación, podían colaborar en el cuidado y alimentación de todos los cachorros aunque no fuesen sus hijos biológicos, de ahí la actitud maternal y la producción de leche.

En las perras este proceso, aunque pueda resultar curioso o hasta simpático, no supone ventaja alguna, más bien al contrario, puede tener efectos nocivos en su salud.

Dependiendo de la gravedad del problema, los síntomas pueden durar más de un mes, y éstos pueden ser:

  • Cambios de comportamiento: actividad propia de la maternidad y la cría como la anidación, tratar objetos o juguetes como si fuesen cachorros
  • Inquietud
  • Distensión abdominal
  • Aumento del tamaño de las glándulas mamarias y secreción láctea
  • Vómitos
  • Depresión y decaimiento
  • Pérdida del apetito (anorexia)

Los episodios de pseudogestación suelen ser autolimitantes, es decir, se solucionan solos con el paso de los días. A veces con mantener a la perra entretenida, si el caso es leve, es suficiente para contrarrestar sus cambios de comportamiento. No obstante, conviene visitar al veterinario que hará un diagnóstico clínico en base a los síntomas que presenta.

El tratamiento suele ser innecesario pero, cuando hay una excesiva producción láctea, puede existir el riesgo de que la perra contraiga una mastitis, por lo que el veterinario puede recetar una serie de medicamentos antiprolactínicos con el fin de detener dicha secreción. Las pseudogestaciones repetidas provocan cambios hormonales en el útero que predisponen a contraer infecciones que se manifiestan en forma de piómetras, que siempre requieren tratamiento farmacológico e incluso quirúrgico.

Si los cambios de comportamiento son muy pronunciados, puede ser necesaria una terapia medicamentosa, que solo el veterinario valorará, consistente en ansiolíticos o antidepresivos.

Si una perra es propensa a padecer pseudogestaciones, la mejor manera de prevenirlas es la esterilizaciónquirúrgica que evitar que tenga celos y estas descompensaciones hormonales que pueden acarrear problemas para su salud. Pero, insistimos, siempre consultando con el veterinario.

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