Educación del gatito: 4 pautas básicas

Educar al gatito es imprescindible, y posible, si queremos tener una convivencia armoniosa y feliz, además así le ayudamos a ser gato equilibrado y sociable en la edad adulta. Algunas de las pautas que os recomendados son esenciales para llevar a la práctica su educación. Dado que no es un perro, un gato no aceptará órdenes ya que no las necesita para desarrollar su vida diaria, así pues el principal objetivo será conseguir que respete ciertas normas para evitar comportamientos indeseados, y que confíe plenamente en su propietario.

1. La socialización
Todo lo que aprenda durante este período influirá decisivamente en su comportamiento futuro: el contacto con las personas adultas, con los niños, con otras mascotas, así como el aprendizaje de horarios, rutinas de higiene como el cepillado, el baño o el corte de uñas, familiarizarlo con sonidos y luces, en definitiva con el entorno en el que va a vivir, hay que hacerlo de una manera paulatina, natural y paciente.

2. Psicología felina: comprender su naturaleza
Es importante, si es posible, conocer el ambiente y el entorno en el que ha vivido el gatito antes de llegar a nuestro hogar -si ha permanecido tiempo y ha compartido juegos y aprendizaje con su madre y hermanos, si ha tenido contacto temprano con el ser humano, etc,- en definitiva, si ha tenido un correcto periodo de socialización y experiencias positivas durante el mismo.

El gatito debe ser manejado con suavidad, ya que toleran mal los movimientos o gestos bruscos y “carentes de respeto” hacia ellos. Es importante que aprenda que nuestras manos le proporcionan afecto y comida, pero que no son “cazables”, y aunque el pequeñín nos parezca irresistible es conveniente evitar jugar con él con nuestras manos y permitir que nos las mordisquee, ya que en el comportamiento felino el juego y la caza están estrechamente ligados. Así comprenderá cuando sea adulto, que no debe mordernos las manos, o las piernas o pies, para iniciar el juego.

3. Juegos y recompensas
Si nuestro gatito está haciendo algo inadecuado, podemos corregirlo con un sonido fuerte como un “no” o un “shhh”, y solo debemos hacerlo  justo en el momento en el que lo está haciendo. Jamás debemos reñirle bruscamente, eso no solo es intolerable sino que fomentará su desconfianza y temor hay nosotros. Hay que ser paciente y coherente: debemos reaccionar siempre igual antes sus mismas acciones. Al principio le recompensaremos con un poquito de su comida o algún premio específico, cada vez que logremos un comportamiento deseado, poco a poco iremos espaciando las recompensas hasta que el pequeño incorpore esos buenos hábitos a su rutina de vida.

Jugar con él es esencial para estrechar el vínculo afectivo, promover su bienestar emocional y desterrar el aburrimiento, que genera malas conductas; también les ayuda a estar en forma y evitar el sobrepeso en la edad adulta. Al principio, es posible que un gatito muy pequeño no sea capaz de concentrar su atención en algo concreto durante largo tiempo y se canse: respetemos sus momentos de reposo y hagamos sesiones cortitas que atraigan su curiosidad, con sus juguetes favoritos (plumeros, ratones de juguete, juegos interactivos, y cómo no ¡una caja de cartón!, una de sus formas favoritas de explorar y jugar solos durante horas).

4. Atender sus necesidades para crear seguridad
Es más fácil educar al gatito si nos aseguramos de que todas sus necesidades básicas están bien cubiertas y le proporcionamos un entono confortable y seguro.

Una alimentación específica para su edad, que cubra todos sus requerimientos nutricionales. Las recompensas se las daremos cuando sea necesario, para instaurar así buenos hábitos alimentarios y no fomentar el apetito caprichoso.

Una bandeja o caja de arena para hacer sus necesidades, dada la naturaleza “limpia” del gatito, utilizará su caja de forma casi instintiva, es importante que:

-Sea lo suficientemente amplia y cómoda para que el gatito se sienta a gusto.

– El acceso a la misma sea fácil para él.

– Esté colocada en un lugar tranquilo, y a ser posible siempre en el mismo emplazamiento siempre.

– Mantengamos la arena limpia, y para su limpieza conviene no utilizar productos que tengan un olor intenso (mejor con productos neutros).

– Si el gatito no va por instinto a la caja, le enseñaremos colocándole en ella por la mañana, justo tras despertar del sueño, y después de sus comidas, y, con suavidad, le ayudamos a realizar el gesto de escarbar en la arena, para que se familiarice con ella. Tras hacer sus necesidades, le premiamos. Este post te puede interesar.

-Un rascador o un árbol rascador para que nuestras cortinas y muebles no sean los destinatarios del afilamiento de las uñas de nuestro gatito. Un árbol rascador les permitirá, además, satisfacer su pasión por permanecer en lugares altos, desde los que controlan “todo su territorio”.

Una camita, aunque a los gatos les gusta dormitar en los lugares más insospechados, es bueno que dispongan de un lugar propio donde descansar y sentirse seguros.

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