¿Cuál es la mejor comida para un perro o gato mayor?

En su edad avanzada, los animales mayores tienen similares necesidades nutricionales que los perros o gatos de otras edades, pero con algunas diferencias en las necesidades de algunos nutrientes. Por lo tanto es necesario modificar su suministro. La degeneración propia de la edad y la reducción del gasto energético marcan esta diferencia.

Las necesidades energéticas de los animales mayores disminuyen por dos razones: la reducción del ejercicio físico, solo esta circunstancia implica una disminución de un 20 % de los requerimientos energéticos diarios, y la ralentización de la tasa metabólica basal. En total pueden necesitar un 30 – 40 % menos de energía que un animal joven.

De todas maneras hay factores, como el temperamento en el caso de los perros, la presencia o no de enfermedades y su estilo de vida, que influyen también significativamente en el consumo de energía.

Debe reducirse el contenido en grasa de la dieta, la cual debe ser siempre muy digestible y rica en ácidos grasos. A la menor necesidad energética del animal se une una menor capacidad del organismo para metabolizar los lípidos, por lo que debemos ajustar la dieta de nuestro perro o gato a esta circunstancia.

Con la edad se produce una pérdida del tejido magro, debido a la movilización de proteínas corporales en respuesta al estrés fisiológico o presencia de enfermedades. Es muy importante, por ello, suministrar proteínas de alta calidad y biodisponibilidad. Las dietas comerciales que contienen proteínas de mala calidad no son capaces de proporcionar los niveles proteicos que necesitan estos animales.

Respecto al debate existente sobre la cantidad de proteína a aportar, debido al normal deterioro de la función renal en la edad avanzada como ya apuntamos en una anterior entrada, solo se desaconseja el exceso de proteína en la dieta en el caso de que un perro tenga insuficiencia renal crónica, típica en perros senior. Pero es importante destacar que la proteína presente en la dieta de un perro o gato con insuficiencia renal crónica ha de ser de altísima calidad, muy digestible y con alto valor biológico, debido a la proteinuria (pérdida de proteínas en la orina) que ocurre en estos casos. En este caso, el plan de alimentación ha de ser prescrito por un veterinario, que lo irá adaptando a la evolución y estadio de la enfermedad.

En cuanto a vitaminas y minerales, refiriéndonos a animales sanos, no hay datos que apoyen la teoría de que necesiten un mayor aporte vitamínico, siempre y cuando sus necesidades se vean suplidas con una dieta equilibrada. Si bien conviene comentar que, en algunos casos, algunas vitaminas del grupo B pueden ser beneficiosas para ralentizar procesos degenerativos del sistema nervioso. Debemos tener cuidado con la suplementación, sobre todo en el caso de vitaminas liposolubles, ya que podemos provocar hipervitaminosis. Cantidades suplementarias de fósforo pueden provocar y contribuir a la progresión de enfermedad renal. El rango de sodio en las dietas también ha de ser controlado, y debe estar en un uno por ciento o menos.

Vemos, por tanto, la importancia de administrar una dieta adaptada a ellos en esta etapa de  su vida.  Además, hemos de vigilar la aparición de sobrepeso, hacer ejercicio moderado regularmente y no olvidar visitar a nuestro veterinario regularmente para la realización de un chequeo de salud específico para asegurarnos de que nuestro perro disfrute de una edad de oro con una adecuada calidad de vida.

 

 

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