Cómo dar de comer a un cachorro

Al igual que en el caso de los humanos y los bebés, los cachorros no son versiones pequeñas de perros adultos. El crecimiento y desarrollo de un cachorro es un importante y duro trabajo para el organismo y se requiere una nutrición especial acorde a las necesidades que presentan.
La nutrición de hoy es la salud de mañana y los animales jóvenes son especialmente sensibles a los efectos de las deficiencias en la dieta y los ingredientes de mala calidad, por lo que los propietarios deben prestar mucha atención y asesorarse debidamente acerca de su alimentación en esta etapa tan delicada y fundamental en su vida.
¿Cuáles son las necesidades nutricionales especiales de los cachorros?
Empecemos por las calorías. Los cachorros deben consumir un pienso más alta en calorías de lo que sería apropiado para un perro adulto. Las calorías extra son muy básicas a largo plazo, pues el gasto energético durante el crecimiento es elevado.
Sus requerimientos de grasas, como fuente energética, y proteínas, para “construir” nuevos tejidos, mantenimiento y funciones metabólicas también son mayores. También necesitan más cantidad que los perros adultos de ácidos grasos, ciertos aminoácidos y minerales. Son especialmente importantes los aportes del ácido docosahexaenoico (DHA). Este ácido graso es fundamental para conseguir un correcto desarrollo del cerebro del cachorro y estimular su función cognitiva.
Por tanto, los cachorros corren el riesgo de sufrir deficiencias nutricionales de muchos elementos importantes si consumen un pienso destinado a perros adultos, incluso cuando sus analíticas en lo que respecta a porcentajes de proteínas, grasas y carbohidratos sean similares. La calidad y biodisponibilidad del producto consumido es también esencial a la hora de cubrir correctamente los requerimientos del joven perro y asegurar un correcto desarrollo.
Hay un momento crítico en la nutrición del cachorro, que habitualmente acontece en el criadero, y es el paso de la alimentación líquida a la sólida durante el destete. Para evitar al máximo el estrés de adaptación a la nueva dieta, recientemente existen piensos tipo starter muy energéticos, de alta digestibilidad y que fácilmente se reconstituyen con agua para formar una papilla muy apetitosa y digestible, que minimiza los cambios en esta etapa. El objetivo de los piensos starter es evitar la habitual pérdida de peso y freno en el crecimiento que sucedía habitualmente en el destete, como consecuencia del cambio a la dieta sólida. Su período de crecimiento rápido continúa durante los 6 primeros meses de vida. No debemos olvidar que, dependiendo del tamaño, unos perros alcanzarán la madurez antes que otros. Los de pequeño tamaño (peso adulto inferior a 10 kg) finalizan el crecimiento entre los 8 y 10 meses de edad, los perros medianos (peso adulto 10-25 kg) a los 10-12 meses, los grandes (peso adulto 25-45 kg) a los 12-18 meses, mientras que los perros muy grandes y gigantes (peso adulto superior a 45 kg) alcanzan su etapa adulta entre los 18 y 24 meses de vida.
Al llegar a su edad adulta, los perros han aumentado entre 50 y 100 veces su peso al nacimiento, según se trate de razas pequeñas o gigantes respectivamente. Por este motivo la administración de una dieta equilibrada es fundamental para que este proceso se desarrolle de una manera adecuada.
Según sea el tamaño definitivo de nuestro cachorro al llegar a la edad adulta, debemos manejar su alimentación de una u otra forma, debido al hecho de que los diferentes tamaños de perros presentan diferentes ritmos de crecimiento. En realidad, los cachorros de razas grandes y gigantes son los que precisan de una nutrición muy específica y diferenciada. En ellos la densidad energética (nivel de grasa) debe ser menor, para evitar un crecimiento acelerado o un sobrepeso que puede provocar alteraciones estructurales, óseas y articulares. Por otro lado sus necesidades en la relación Ca/P son también diferentes y en la formulación de su dieta se deberían incorporar los condroprotectores. En los cachorros de razas pequeñas y medianas, al no aumentar tanto de tamaño y peso, la concentración energética y el crecimiento acompasado de su estructura esquelética no es tan crítico. Por tanto la diferencia entre los piensos de cachorros de razas pequeñas, medianas y grandes no estriba únicamente en el tamaño de la croqueta.
Es esencial, por tanto, administrar una dieta especialmente formulada para el crecimiento, densa en nutrientes y de alta calidad y digestibilidad, adaptada al ritmo de crecimiento de nuestro cachorro, y en cantidades adecuadas. Los suplementos nutricionales son elementos a evitar si suministramos una dieta equilibrada, pues, como ya hemos visto en anteriores entradas, causan más perjuicio que beneficio a nuestro perro.
Siguiendo estos consejos y asegurando la realización de ejercicio regular, pero nunca excesivo, nuestro cachorro crecerá de un modo saludable.

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