Cómo cuidar los oídos del perro en verano

El cuidado y la revisión periódica de los oídos debe formar parte de sus rutinas de higiene durante todo el año, pero en verano el perro puede tener más contacto con el agua: baños en el mar, en el río o en la piscina y esto le hace estar más expuesto a las molestas otitis. Te damos 5 consejos para evitarlas.

1. Cuidado con los perros de orejas largas y caídas:
La gran mayoría de las otitis afectan al oído externo, que es la parte del conducto auditivo situada entre el pabellón auditivo y la membrana timpánica. La falta de aireación del conducto supone un caldo de cultivo ideal para los parásitos, hongos, bacterias y levaduras, que crecen y proliferan en estos conductos, especialmente si la humedad y el calor del verano favorecen esta “invasión”. Hay que estar particularmente atentos si tenemos un perro de orejas largas y caídas, como los sabuesos y basset hounds, ya que son especialmente vulnerables a padecer con frecuencia este tipo de problemas.

Del mismo modo, las infecciones pueden darse en los pliegues del conducto auditivo externo, como resultado de la suciedad, o bien porque alojan algún cuerpo extraño, como por ejemplo espigas.

2. Hábitos de higiene rutinarios: 
Hay que limpiar bien y con delicadeza todas las zonas de la oreja a las que se puede acceder fácilmente. Para ello se puede utilizar una gasa empapada (y escurrida) en un producto comercial específico para la higiene auricular que os aconseje el veterinario. Con ella limpiaremos la superficie interior de de la oreja del perro (la parte que se puede ver con facilidad).

Una vez que esté limpio, con una nueva gasa ya sin producto limpiaremos la zona visible del oído interno, sin empujar más allá donde notemos resistencia y con mucho cuidado. Si la gasa “sale”  muy sucia hay que cambiarla tantas veces como sea necesario. Si queréis utilizar bastoncillos, para limpiar la parte más interna y profunda del conducto auditivo externo, (la que no se ve) es imprescindible que vuestro veterinario os muestre cómo hacerlo del modo correcto para no causar lesiones y evitar empujar residuos al interior que pueden ser la causa de tapones.

3. El pelo en los oídos:
Muchos perros presentan abundante pelaje en el interior del pabellón auditivo, suele ser un pelo de naturaleza blanda y suave que resulta fácil de eliminar. Es aconsejable quitarlo ya que “atrapa” suciedad y espigas y se puede enredar con facilidad, formando una maraña que dificulta aún más la necesaria aireación del oído externo. Vuestro peluquero canino puede recortarlo, y si os veis en la necesidad de hacerlo vosotros mismos, proceded así: con vuestros dos dedos a modo de pinza, y de manera suave y decidida, los vais quitando poco a poco, para que al perro no le moleste ese leve tironcito. La escasa aireación del oído unido al acúmulo de secreciones predispone a las otitis infecciosas, que suelen ser de etiología bacteriana.

Cómo cuidar los oídos del perro en verano

4. El verano y el agua: las dolorosas otitis

Los baños frecuentes y la natación predisponen a las otitis por hongos y levaduras, sobre todo en los perros de orejas largas y caídas. Para prevenir en lo posible su aparición, tras cada actividad acuática de vuestro perro secadle los oídos bien a fondo, ¡pero no se los frotéis con mucha fuerza!

Muy atentos a estos signos: acudiremos al veterinario si notamos cualquiera de los siguientes síntomas, indicativos de una posible otitis:

  • Secreción abundante del oído, generalmente de color oscuro
  • Mal olor
  • Enrojecimiento
  • Hinchazón
  • Piel caliente
  • Sacudidas frecuentes de la cabeza
  • Cabeza inclinada hacia un lado-
  • Frotamiento de las orejas contra objetos o el suelo

    5. En caso de que haya a un cuerpo extraño en el oído: 

    Si tenemos la sospecha de que “algo” que se le ha metido en el oído: una espiga, una piedrecilla, arena o cualquier objeto, debemos evitar introducir gasas o bastoncillos, pues podemos “incrustarlo” aún más en el delicado canal auditivo y causar una lesión. En este caso, hay que acudir al veterinario para que proceda a su extracción.

    Es importante tener en cuenta que la otitis puede ser provocada por causas muy diversas y, a menudo, los tratamientos indicados para un tipo son perjudiciales para otro. Por poner un ejemplo: un perro con otitis por levaduras por inmersión en agua nunca debe ser tratado con antibióticos, ya que con ellos las levaduras proliferarán más y empeorarán el cuadro, del mismo modo que la otitis bacteriana jamás debe tratarse con antimicóticos.

    Además, aparte de las causas ya apuntadas más arriba, muchos perros padecen otitis de tipo alérgico, frecuentemente asociadas a alergia a picadura de pulgas.

    Por todo ello, si nuestro perro aparece con otitis, lo más aconsejable es acudir al veterinario, identificar la causa y tratarlo adecuadamente para que no se cronifique. Es muy importante ser constante y seguir exactamente las instrucciones del veterinario, ya que las otitis crónicas son muy molestas y difíciles de solucionar.

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