Cómo conservar bien el pienso de tu perro o gato

Los piensos para perros o gatos tanto secos –pienso comercializados en sacos– o húmedos presentados en latas, tarrinas o bolsitas, disponen de unas garantías de conservación que proporciona el fabricante desde su envasado hasta su apertura para el consumo, para que lleguen hasta el consumidor con todas sus cualidades nutritivas y organolépticas intactas. ¿Cómo tenemos que hacer para que esto siga siendo así?

Guía rápida para la correcta conservación y almacenaje en casa

Los fabricantes responsables, preocupados por la calidad final de sus productos, siguen los estándares más exigentes de las normas de calidad y aseguran el control de sus productos finales mediante sistemas de control de calidad en proceso y análisis de producto acabado, así como en el envasado y almacenaje para que nuestros perros y gatos, como consumidores finales, lleven una vida saludable.

1.Comprobar la fecha de caducidad: el fabricante siempre indica en el envase la fecha de caducidad del producto, que debe figurar impresa y visible en el embalaje. También indicará el lote al que pertenece ese saco o lata que hemos comprado en el establecimiento especializado.

2.Transportarlo con cuidado: si llevamos varios sacos (sobre todo de gran formato), evitemos golpearlos o rasgar el envoltorio accidentalmente.

3. Colocar el envase en un lugar alejado de la luz solar directa, del calor y de la humedad: el pienso seco suele ser muy estable y no se deteriora fácilmente, siempre que respetemos esta norma de almacenaje en casa. Si no es así, el alimento puede perder sus propiedades nutritivas, las grasas se enrancian y oxidan, y merma la palatabilidad.

4.Situar el saco en un lugar algo elevado, para prevenir la acción de insectos o roedores.

5. No dejar nunca los envases a la intemperie. 

6. Mantener el envase original siempre perfectamente cerrado, para que no penetren insectos o ácaros. Actualmente los sacos de pienso, sobre todo los de alta gama, disponen de avanzados cierres de “seguridad”, que facilitan la comodidad en la apertura cotidiana para extraer la dosis: son los cierres en “zip” o los “hooder slider”. Si el saco no los tiene, es conveniente abrir la bolsa con cuidado por la parte superior, y después enrollarla (para sacar el aire) y cerrarla con una o varias pinzas.

7.Si hay que sacarlo de su embalaje original: se puede utilizar un envase contenedor de plástico (los populares bidones), para su almacenamiento en casa. Estos receptáculos están fabricados siguiendo las normas que permiten contener alimentos en su interior. Se puede volcar el pienso directamente, pero suele ser más recomendable meter el saco original dentro del contenedor, que también se debe mantener fuera del efecto de la luz solar, del calor y de la humedad.

8.No introducir las sobras de pienso en el saco:  si el perro o el gato dejan comida en su comedero (el pienso no debe estar en el su comedero más de 24h) debe tirarse. El bol o comedero debe lavarse y secarse todos los días.

El alimento húmedo
Los alimentos húmedos, comercializados en latas, tarrinas o bolsitas, se pueden considerar de algún modo “alimentos frescos” una vez que el envase se abre. Mientras la lata permanezca cerrada, las recomendaciones son las mismas que para el pienso seco: mantenerla alejada del calor, la luz solar directa y la humedad, y que no presente ningún golpe o abolladura.

Una vez abierta la lata –y dependiendo de la cantidad de alimento que contenga–, se ha de consumir en un máximo de dos o tres días. Tras su apertura siempre debe conservarse bien tapada (para que no se reseque y pierda palatabilidad) en el frigorífico, aunque también se puede volcar el contenido de la lata en un recipiente preferentemente de cristal (el clásico tupper), provisto de una tapa hermética y guardado en el frigorífico.

Algunos alimentos húmedos, principalmente los destinados a los gatos, se presentan en tarrinas monodosis, que resultan muy cómodas e higiénicas, ya que el contenido se consume en una única ingesta o en dos tomas diarias, como mucho.

Al abrir la lata o la tarrina, el contenido debe presentar un aspecto, textura y olor “normal”. No está recomendada su congelación.

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