¿Cómo alimentar a tu gato? 5 factores a tener en cuenta

En una anterior entrada de nuestro blog hemos explicado cuáles son los inconvenientes de alimentar a los perros con una alimentación a libre disposición. ¿Ocurre lo mismo en el caso de los gatos?
A diferencia de los perros, los felinos son capaces de regular su propia ingesta de nutrientes, ya sea a base de pienso seco o combinado con comida húmeda. De esta manera, logran un consumo constante de proteínas, carbohidratos y grasas, según estudios realizados al respecto.
Dichos estudios son muy importantes para los propietarios de gatos, pues nos indican que son capaces de seleccionar y combinar alimentos para lograr su objetivo, además de poner de manifiesto su capacidad de autolimitarse en cuanto a la cantidad ingerida.
Por tanto, los gatos pueden ser alimentados dejando el pienso a su disposición durante todo el día, aunque lo ideal es dosificar diariamente el comedero o tolva en la que lo alimentemos, ya que así controlamos la cantidad ingerida y podemos detectar si nuestro gato no come o come menos, lo que puede ser el síntoma precoz de alguna enfermedad. No obstante, debemos tener en cuenta también varios factores:
1. Dieta de calidad y adaptada: debemos administrar a nuestro gato una dieta adaptada a su edad y estado fisiológico, y de una alta calidad, biodisponibilidad y digestibilidad. Los gatitos, así como las madres lactantes, precisan un tipo de alimentación adaptado a sus necesidades. Eso mismo ocurre en los gatos adultos y en los gatos gerontes o mayores, pues sus requerimientos nutricionales son diferentes. También si nuestro gato o gata están esterilizados, deberemos suministrarle una dieta especial, pues su metabolismo cambia tras esta esta cirugía, tal como explicamos en una entrada a tal efecto.

2. Condiciones especiales: por ejemplo, si nuestro gato está obeso, sí deberemos racionar su alimentación diaria bajo la prescripción de nuestro veterinario, administrar una dieta “Light” o baja en calorías y llevar un control del peso del animal.

3. Gatos mayores: es frecuente que, con la edad, algunas piezas dentales sufran desgaste o sarro y se presente gingivitis o enfermedad periodontal. En este caso, además de tratamiento veterinario necesitan una croqueta que les resulte fácil de masticar, y en ocasiones mezclarla con alimento húmedo o humedecerla para facilitar la masticación

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4. Dietas de prescripción veterinaria: en caso de que nuestro gato sufra una patología que requiera un tratamiento nutricional, seguiremos estrictamente las recomendaciones de nuestro veterinario

5. ¡Agua, siempre agua fresca! no importa cuál es la frecuencia o el tipo de alimentación de nuestro gato, es imprescindible que disponga las 24 horas del día de agua fresca y limpia. Un buen consejo es disponer de varios bebederos en la casa o utilizar fuentes eléctricas, en las que el agua se mantiene fresca y circulando, pues a los gatos les gusta más beber del agua corriente, y de esta manera fomentaremos su ingesta de agua.

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