Automedicar a tu mascota es muy peligroso

Los medicamentos formulados para las personas pueden resultar muy tóxicos para el perro y en muchas ocasiones provocan su muerte si no los prescribe y controla un veterinario. Sin embargo, a pesar de este evidente riesgo, es todavía habitual que los propietarios piensen que medicamentos que a ellos les alivian la fiebre o el dolor, también harán lo mismo en sus mascotas. Automedicar a nuestro perro o gato es una práctica imprudente que provoca graves consecuencias.

Cuidado con el paracetamol e ibuprofeno

El organismo oficial competente para regular qué fármacos son los indicados a utilizar en humanos o en animales es la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), esta entidad desaconseja totalmente administrar el ibuprofeno a los perros, y de hecho, no lo autoriza. Con respecto al paracetamol,  este organismo sí permite, algunos tipos de fórmulas con paracetamol en las mascotas. Pero, es indispensable que sea el veterinario el que indique qué fármaco concreto puede tomar nuestro perro o gato y prescriba la cantidad y las pautas de medicación correctas.

La medicina veterinaria sí ha utilizado, y lo sigue haciendo, medicamentos “humanos” en diversas patologías, en tratamientos, cirugías o postoperatorios, entre otros actos veterinarios, siguiendo las directrices marcadas por la Agencia Española de Medicamentos. Afortunadamente, gracias al avance de la medicina y la farmacología, existen en la actualidad numerosos medicamentos específicos para las mascotas, formulados teniendo en cuenta sus características fisiológicas.

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No calcular la dosis como si el perro fuera un niño

Aunque la Agencia del Medicamento permita algunos medicamentos humanos para el uso en mascotas, no suele ser habitual que esto figure en los prospectos de los fármacos. Por lo tanto, es totalmente desaconsejable tratar de calcular la cantidad que debe tomar el perro o el gato  haciendo el cálculo en función del peso de nuestra mascota, extrapolando las cantidades que deben tomar los niños o los adultos de ese medicamento. Tanto las dosis como el tiempo que debe durar el tratamiento con esa medicación solo lo puede indicar el veterinario.

El medicamento, siempre prescrito por un veterinario

Es importante recordar, aunque parezca obvio, que ni el perro ni el gato son personas, por lo que su organismo no acepta ciertas sustancias, que, sin embargo, sí toleran los seres humanos. Además su metabolismo es diferente, y los compuestos químicos contenidos en los medicamentos se sintetizan, degradan y eliminan de distintas maneras que en nuestro cuerpo, de hecho algunos compuestos químicos no pueden ser eliminados por el perro y se almacenan de manera tóxica en órganos como el riñón o el hígado, causándole daños casi irreparables e incluso el fallecimiento. Incluso entre el gato y el perro existen diferencias en este caso.

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