5 claves que facilitan la muda del pelo a tu perro

En esta época, dependiendo de la raza y del modo de vida de cada perro, ya nos vamos encontrando con abundantes mechones y bolas de pelo esparcidos por toda la casa, o pelos de pelo corto (como alfileres) incrustados en sofás y cojines. La muda del pelo es un proceso esencial en los perros y en otros animales mamíferos para adaptarse a las condiciones climatológicas cambiantes y a los rigores de una época más fría, especialmente cuando los perros todavía no habían sido domesticados y vivían en plena naturaleza.

Es muy fácil ayudar a nuestro perro a desprenderse del pelo que ya no necesita, a que el nuevo manto crezca fuerte y sano y a que esté más cómodo.

1. Cambios de temperatura y de las horas de luz
La muda en los perros se desencadena normalmente en dos periodo del año: la primavera y el otoño. Se trata de un proceso natural mediante el cual el organismo del perro prepara y adecua su pelaje para la llegada del calor o del frío. En esta transformación se sabe que también influye el fotoperiodo, es decir los cambios en la cantidad de horas de luz solar.

Existen muchos tipos de mantos y pelajes, y no todos mudan con la misma facilidad ni al mismo ritmo. Los perros con doble capa y con un subpelo tupido y espeso (como los perros nórdicos, spitzs o Chow Chow, entre otros) necesitarán más cepillados para desprenderse del pelo muerto. Algunas razas como el Caniche, cuyo pelo está en continuo crecimiento o el Yorkshire Terrier, que carece de subpelo, no pasan por esta fase.

2. Perros urbanos: “siempre mudando”
Es muy frecuente en los perros que viven en pisos en la ciudad, (con calefacción en invierno y refrigeración en verano), que exista una pérdida ligera y constante de pelo durante todo el año, aunque sigua haciéndose más evidente en primavera y en otoño. Esto es debido a que al no vivir en el exterior, los perros de ciudad ya no experimentan los grandes cambios de temperatura que provocan de una forma natural la muda del pelaje, como mecanismo de defensa contra el frío o el calor de los perros que viven a la intemperie.

3. Cepillar profundamente antes de bañar
Un baño ayuda a dinamizar la eliminación del pelo muerto, siempre que previamente hayamos cepillado a conciencia todo el pelo; este proceso, aunque nos lleve tiempo, es más decisivo que el baño en sí. El pelo no se “desprende solo” mediante el baño. Una vez bien cepillado, el baño sí que es un gran aliado para facilitar su eliminación, aireado y para que esté más sano.

4. Cepillar y cepillar
Sedoso, corto, duro, largo, con o sin subpelo, la única “receta mágica” que existe es la dedicar tiempo al cepillado del pelo, de manera frecuente (una vez al día o cada dos, dependiendo del pelo) hasta que la muda finalice.

Es importante subrayar que la muda tiene su tiempo natural hasta que finaliza, normalmente se completa en unas semanas, y el cepillado no debe ser tan intenso que “arranque” el pelo, en un intento de finalizar más rápidamente este proceso, por que solo conseguiremos irritar la piel del perro.

Los cepillados deben ser suaves y “de gesto largo” a favor de pelo y piel, después a contrapelo si es necesario, pero con cuidado, y siempre dividendo el pelo por capas (en los mantos semilargos o largos) y comenzando de abajo hacia arriba. Un buen peine metálico es muy útil para profundizar en algunas zonas difíciles y deshacer los nudos, o penetrar bien en el subpelo algodonoso y apretado, tan característico de la muda. Para el pelo corto, una manopla de calidad nos será muy útil.

Afortunadamente, contamos con multitud de eficaces tipos de peines y productos que se adaptan a cada tipo de pelo y que nos ayudarán mucho.

5. Una alimentación que “ayude” a la piel.
Es importante saber que la piel es el órgano más grande del cuerpo del perro, y las células cutáneas cambian y se regeneran constantemente. En la mayoría de los perros, la práctica totalidad de la piel está cubierta de pelo que, independientemente del tipo de manto o raza, crece constantemente y como hemos visto, muda estacionalmente.

Una correcta nutrición es una importante ayuda para el perro también en este proceso. Un pienso específico, con el aporte de nutrientes que ayudan a fortalecer la integridad de la barrera cutánea (como los ácidos grasos omega 3 y la biotina) contribuye a que el perro tenga una piel más sana, y en consecuencia menos vulnerable, y un pelo fuerte y brillante.

Las proteínas son nutrientes esenciales también cuando se trata de piel y pelo. Alrededor de un tercio de la proteína que un perro ingiere se necesita solo para mantener la piel y el pelaje en buenas condiciones. Ha de ser, además, de calidad y biodisponibilidad adecuada.

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