10 puntos a cuidar en un perro deportista. El examen físico

Como siempre recomendamos, los perros deportistas han de disponer de cuidados específicos en cuanto a alimentación, control y prevención de lesiones se refiere.

Es importante, respecto al segundo punto, el incorporar a la rutina de entrenamiento un examen físico básico con el que podamos detectar si nuestro perro sufre alguna molestia o dolor que le impida llevar a cabo una adecuada actividad física y merme su calidad de vida en general.

¿Cómo podemos realizar una exploración física?

Lo haremos de manera ordenada y pausada, siguiendo estos sencillos pasos:

  1. Movilización del cuello: moveremos, sin forzar, el cuello de un lado a otro, hacia arriba y hacia abajo (entre las patas)
  2. Extensión y flexión del hombro: de esta manera podemos saber si la articulación del hombro o estructuras tendinosas o musculares en esa área son dolorosas.
  3. Extensión y flexión de codo: extenderemos y flexionaremos el codo de una forma ligeramente forzada. Si el perro es reticente a la flexión, probablemente sienta dolor o molestias en esa articulación.
  4. Extensión y flexión de carpo: los carpos del perro son la estructura que correspondería a nuestras muñecas. Es especialmente sensible en perros que practican Agility o carreras de media y larga distancia. Movilizando esta articulación en flexión y extensión podremos percibir la ausencia o presencia de dolor
  5. dog-686629_640Examen de falanges, almohadillas y uñas: las examinaremos una a una. Un problema en las falanges, heridas o erosiones en almohadillas, o simplemente una uña rota pueden ser causa de cojera o alteraciones en la marcha. Realizaremos esta exploración en las cuatro extremidades.
  6. Palpación de extremidades: siempre hemos de comparar ambas extremidades anteriores y ambas extremidades posteriores. Simplemente palpando o deslizando las manos a lo largo de las mismas podemos advertir si existen diferencias entre ellas, contracturas, zonas de  hipertrofia, puntos calientes o áreas dolorosas.
  7. Palpación espinal: palparemos toda la columna ejerciendo una presión ligera con los dedos entre las vértebras. Si existe dolor observaremos una contracción muscular refleja o el perro se quejará.
  8. Extensión de cadera: extendiendo las extremidades posteriores hacia atrás, empujando desde la rodilla, comprobaremos si existe dolor en las caderas o estructuras anatómicas asociadas. Si es así, el perro intentará impedir la extensión o se quejará.
  9. Flexión y extensión de rodilla: extenderemos y flexionaremos la rodilla, para comprobar la presencia o ausencia de dolor o crepitaciones (chasquidos)
  10. Flexión y extensión del tarso: correspondería a nuestro “tobillo”. Examinaremos así su rango de movimiento y ausencia o presencia de molestias.

En caso de notar molestias o dolor persistente en alguna de las zonas anatómicas anteriormente descritas, acudiremos a nuestro veterinario para que realice una exploración ortopédica minuciosa.

Con estos 10 sencillos pasos, un correcto entrenamiento y una adecuada alimentación, nuestro amigo deportista rendirá al máximo y disfrutará tanto como nosotros del ejercicio.

 

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